Friday, August 19, 2016
Canto de Machig Labdrön
Junto a la puerta de la cueva rocosa donde vivía Machig se sentó el Abad de un monasterio cercano. Se dirigió a Machig: “Muchacha, ¿qué estás haciendo aquí?, en este lugar donde no hay hierba ni agua ni nada de alimento. ¡Una mujer solitaria! ¿Vives aquí para estar tranquila o por algún otro propósito?”
Como respuesta, Machig cantó:
Soy la mendiga Labdron Que va a la ermita terrorífica
¿Tranquila? Sí, estoy tranquila.
¿Ocupada? Pues sí, estoy ocupada.
Tranquila Porque no tengo ninguna razón para estar activa.
Y ocupada Porque no tengo ni un momento de flaqueza ni de ocio.
Yo, la mendiga, no me aparto de las enseñanzas.
Esta mendiga no se fía del enemigo, el samsara.
Entonces el Abad comentó: “Muchacha, ¿Vives en este sitio tan alto con hambre o en la abundancia?” De nuevo Machig le contestó:
Soy la mendiga Labdron que vive en la ermita de la montaña.
¿Esta mendiga tiene hambre?
Sí, tengo hambre.
¿Y vive en la abundancia?
Sí, en la abundancia
Estoy hambrienta porque no tengo nada de comida.
Soy muy rica porque practico el estado de Dharmata.
Sigo las doctrinas de la conducta del Dharma, libre de decadencia.
¡Esta mendiga no confía en la avaricia ni en el duro egoísmo!
Así fue su canto. “ Ahora bien, muchacha, ¿estás bien aquí o estás mal?” respondió el Abad, a lo cual Machig replicó:
Soy la mendiga Labdron que vive en la ermita de la montaña.
¿Bien? Bueno, sí, está bien.
¿Mal? Sí, también está mal.
Bien porque mantengo el linaje de los siddhas.
Mal porque en mi círculo de relación sólo hay mendigos.
Sigo las doctrinas del sagrado Dharma que es igualitario y sin prejuicios.
Esta mendiga no confía en el enemigo de los ocho Dharmas mundanos.
Entonces dijo el Abad: “Chica, en este sitio tan desolado, ¿vives con valor o con miedo?”
De nuevo respondió Machig:
La esperanza de alabanza y el miedo al reproche;
la esperanza de ganancia y el miedo a la pérdida;
la esperanza de fama y el miedo a la mala reputación;
la esperanza de felicidad y el miedo a la desdicha.
Soy la mendiga Labdron que va a la ermita aterradora.
¿Valiente? Si soy valiente
¿Cobarde? Sí, también tengo miedo.
Valiente, porque voy a las temibles montañas de nieve.
Cobarde, porque temo los sufrimientos del samsara.
Esta mendiga no confía en su amado cuerpo ilusorio.
Yo, la mendiga, sigo las doctrinas del Dharma directo.
Monday, May 02, 2016
Cambio
Extracto del libro “Gypsy Gossip” de Dungse Thinley Norbu Rinpoche
Algunas personas dicen que el cambio es bueno, otras
dicen que es una actividad inestable. ¿Qué pensas vos?
En verdad, el Dharma es para cambiar: de
un espacio bajo, a un espacio alto, de un espacio estrecho a un espacio
abierto, de un espacio malo a un espacio bueno, de un espacio artificial a un
espacio natural, de un espacio denso a un espacio sutil, de la sustancia a
insustancialidad, del sufrimiento a la felicidad.
Pero cuan triste es el cuento. Los
profesores están enseñando y los que escuchan que están escuchando, ¿realmente
están escuchando?, ¿están ellos aceptando las enseñanzas del mahayana y el
vajrayana?
Si tratamos de cambiar, entonces a los
budistas mahayana no les gusta, especialmente a los orientales. Ellos piensan
que es malo cambiar, que es una actividad que tira para atrás o algo contrario
al Dharma. Por supuesto, es malo cambiar de lo superior a lo inferior, de lo abierto a lo estrecho, de lo bueno a lo malo, de lo natural a lo artificial, de lo sutil a lo denso,
de la felicidad al sufrimiento.
¿Cual es el beneficio del Dharma si ese es
el cambio?
El
Buda atravesó cambios continuamente hasta la iluminación. ¿Fue malo
entonces el, por cambiar del samsara al nirvana, de la visión impura de los
fenómenos a la visión pura de ellos?
Si no nos gusta el cambio, entonces no hay
necesidad de comer comida fresca, solamente esperemos hasta que los gusanos
hayan hecho sus casas, la comida este podrida y enfermemos nuestros estómagos.
Si no podemos cambiar el estómago solo esperemos hasta que los gusanos hayan
infestado nuestra alguna vez fresca comida. Si no nos gusta el cambio para que
nos molestamos con las ropas limpias, esperemos solamente hasta que los piojos
se enzarcen en una guerra unos con otros. Si no nos gusta el cambio, solo
pretendamos estar felices siempre. Si no nos gusta el cambio tratemos de negar
que los fenómenos están cambiando siempre. ¿Cómo vamos a controlar este cambio? El Buda enseñó que el cambio es el
camino.
Muéstrame
un lugar en el que podamos estar sin cambiar. Si queremos descansar y permanecer
en el dharmakaya, debemos cambiar. Pero si todo lo que queremos es atontamiento
y estupidez, entonces ¿que es lo que alguien puede hacer por nosotros?, ¿qué
podemos hacer por nosotros?.
Por estos días, se dice que la actividad
es muy importante, incluso si somos practicantes vajrayana o mahayana. Muchos
profesores han dicho esto a sus discípulos y muchos discípulos lo creen. ¿Es
esta actividad pura creada por la mente dualista o por la mente no dualista? Si
es creada por la mente dualista o confusa, entonces la mente se vuelve cada vez
más nerviosa. Dependemos siempre del dualismo y entonces creamos más y más
poder neurótico y conceptos. ¿Cuándo es que vamos a liberar la mente de esto?
Mas y más estamos esperando la actividad
pura y rechazando la actividad impura. A causa de estos continuos miedos y
esperanzas, creamos cada vez más fenómenos impuros. Sin embargo el cambio
depende de nuestra propia capacidad y se desarrolla a través de nuestras
intenciones. Como sea, no podemos medir con nuestra propia capacidad las
habilidades de otros. ¿Cómo podemos medir las intenciones de otros? ¿La mente
de otro? No nos dejemos atrapar en el juicio.
Ya sea que deseemos conocimiento mundano o
conocimiento del dharma, debemos hacer nuestro propósito acorde a nuestra propia
capacidad. Si actuamos por sobre nuestra capacidad, incluso aunque pudiera
haber recompensas temporales, finalmente nos destruiremos a nosotros mismos a
través de esta indulgencia. Por ejemplo, un burro codiciaba los cultivos pero
tenía miedo de aproximarse en su apariencia natural como un burro y ser
golpeado. Así que se vistió con una piel de tigre para aparecer más peligroso,
pero los aldeanos tuvieron miedo del peligroso tigre, y lo mataron.
No estoy diciendo que deberíamos ser
radicales y saltar al agua con ropas en favor del cambio. Está bien cambiar el
estilo de vestir por una cuestión de entretenimiento, pero debemos ser
cuidadosos, porque si nuestra intención es cambiar hacia la iluminación, no
debemos preocuparnos demasiado con nuestros propios cuerpos o podríamos perder
el gran cuerpo más allá del deseo.
Pareciera que nuestro punto de vista en
cuanto al cambio viene solamente de la boca. Decimos que queremos cambiar hacia
el nirvana pero en realidad hasta este día nunca hemos querido hacer semejante
cambio.
No importa si no queremos cambiar, podemos
anquilosarnos hasta que nuestros ojos se vuelvan débiles y continuamente
tengamos que ajustar nuestros anteojos al final de nuestras narices. ¿Qué
hacer?
Cuando la gente está motivada hacia el
cambio externo, fácilmente se ponen eufóricos y orgullosos de cambiar. Pero en
realidad, cambiar desde la mente dualista hasta la mente sublime, de la mente
sublime a la mente elevada, de la mente elevada a la mente suprema, entonces
uno debe incrementar el despliegue de las cualidades de sabiduría y reconocer
continuamente la mente de sabiduría la cual no
necesariamente excita a la gente tan fácilmente.
En la antigüedad hubo muchos siddhas que
alcanzaron la realización. Eran considerados parias de la sociedad debido a sus
acciones poco ortodoxas. Pero a través de estas actividades y cambios intrépidos fueron capaces de
alcanzar la realización.
Mientras que muchos de nosotros que hemos
tomado votos, hecho promesas y tomado iniciaciones, aún no tenemos la intención
de cambiar, sino que preferimos dar excusas sobre porqué no podemos practicar.
Entonces tomamos más votos que a nivel último restringen el cambio.
Wednesday, April 20, 2016
Maravilloso no tener una mente cerrada e intolerante
Por Ngak'chang
Chögyam Rinpoche
Traducción: Marcela Cenzano
Maravilloso
es asistir a cursos Budistas y escuchar la “Enseñanza”
Pero
con una mente cerrada e intolerante, es sólo una colección de información
compleja escrita en una sintaxis inusual.
Cualquier
cosa que escuches, vas a tener que escucharla una vez más y escribirla en
cuadernos que nunca vas a volver a mirar.
Es
mejor ir a cualquier lado que te guste y escuches con
Presencia
y un Corazón abierto
Como
si fuera la primera vez.
Maravilloso
es ir a Centros Budistas y celebrar las Festividades Tsog
Pero
con una mente cerrada e intolerante, es sólo una forma de pasar el tiempo
comiendo demasiada azúcar y almidón,
Cada
vez que volvés a casa, sólo terminás volviendo otra vez, no sea cosa que haya
quedado algo de chusmerío al cual quieras sumarte,
Es
mejor con una presencia despierta y Bondad compartir un buen vino con un viejo amigo
Como
si fuera la primera vez.
Maravilloso
es practicar postraciones
Pero
con una mente cerrada e intolerante, es sólo un catálogo de movimientos
repetitivos
Cada
vez que caes sólo tienes que levantarte nuevamente
Es
mejor realmente “caer” o entrenarte en un gimnasio, o hacer cualquier cosa que
realmente te guste con una presencia despierta y Bondad
Como
si fuera la primera vez.
Maravilloso
es cantar una Sadhana e invocar a los Seres de la Conciencia despierta
Pero
con una mente cerrada e intolerante, da lo mismo que recites la guía telefónica
Aún
cuando ocasionalmente “llamés” a alguien
por teléfono, nadie va a querer hablar contigo
Es
mejor imitar al viento en los árboles o cantar Blues con Presencia despierta y
Bondad
Como
si fuera la primera vez.
Maravillo
es recitar los mantras de la presencia despierta y cumplir con los compromisos
Pero
con una mente cerrada e intolerante, es sólo una obsesión con los números que
no suma demasiado
Cada
sílaba que pronuncias es “la que viene después de la que está primero”
Es
mejor tener Conciencia despierta y Bondad y emplear la lengua en una
lingüística astuta e inteligente
Como
si fuera la primera vez.
Maravilloso
es ser vegetariano y vivir de una manera gentil y no violenta
Pero
con una mente cerrada e intolerante, el verdadero significado de la Enseñanza
es masacrado
Cada
plato de porotos y tofu que comes derrama la sangre que da vida al compromiso
real
Mejor
es comer el jamón de Parma y la pizza de pepperoni de la Conciencia despierta y
la Bondad
Como
si fuera la primera vez.
Maravilloso
es tener una mente clara y evitar el estado de embriaguez
Pero
con una mente cerrada e intolerante, te intoxicas con el veneno de tus propios
conceptos
Todo
aquello de que te abstengas y reprimas, siempre se convertirá en algo que te
hará sentir tenso
Es
mejor bañar tu mente en el delicioso vino Barolo de la Conciencia despierta y
la Bondad
Como
si fuera la primera vez.
Maravilloso
es mantener las enseñanzas del Vinaya y difundir la tradición de Buddha
Pero
con una mente cerrada e intolerante, estás más o menos “jodido” de todas formas
Todo
lo que no hagas con tu cuerpo, ya ha pasado por tu cabeza de todas maneras
Es
mejor tener Pasión Espaciosa y Espacio
Apasionado y estar completo en la
Conciencia despierta y la Bondad
Como
si fuera la primera vez
Maravilloso
es ir a la sala de práctica y sentarse en silencio
Pero
con una mente cerrada e intolerante, es sólo hacer tiempo hasta que llegue la hora del descanso
en el trabajo y empezar con el chusmerío
Cada
rumor que escuchas es sólo uno más para pasarlo y que se conozca
Mejor
es decir lo primero que viene a tu cabeza o hacer reír a la gente con Bondad y
Conciencia despierta
Como
si fuera la primera vez
Maravilloso
es adquirir gran conocimiento de las Enseñanzas y Prácticas
Pero
con una mente cerrada e intolerante, es sólo información interminable que
congestiona tu cerebro,
Por
cada categoría que conoces, habrá una nueva subdivisión que aprender
Mejor
es tener Conciencia despierta y Bondad para ver lo que tenés en frente de tu
nariz
Como
si fuera la primera vez
Maravilloso
es tomar el Iniciación para la práctica de la Transformación
Pero
con una mente cerrada e intolerante, es sólo una forma para ocultar tu
necesidad, frustración y aburrimiento con el camuflaje del ritual oriental
Cada
técnica que aprendes, sólo te da la oportunidad para romper otro compromiso
Es
mejor sentarse en silencio sin pretensiones y vivir espontáneamente con Bondad
y Conciencia despierta
Como
si fuera la primera vez
Maravilloso
es recibir la Transmisión de las enseñanzas de la Auto- Liberación
Pero
con una mente cerrada e intolerante, es la más alta “glamorización” de la
vanidad y el auto engaño
No
tiene ningún sentido sentarse en la oscuridad con la mente y la boca de un
maldito tiburón
Es
mejor reconocer tu violencia como “hombre golpeador”, o tratar de vivir como
una persona normal con Bondad y Conciencia despierta
Como
si fuera la primera vez
Maravilloso
es pasar tiempo en la presencia del Lama
Pero
con una mente cerrada e intolerante, es sólo una oportunidad para obtener
información técnica
Cada
detalle que aprendes, sólo te hace más hambriento de una nueva versión de lo
mismo
Es
mejor tener Conciencia despierta y Bondad y hablar de tu condición real
Como
si fuera la primera vez
Maravilloso
es visitar a los amigos Budistas y compartir tus conocimientos
Pero
con una mente cerrada e intolerante, es sólo una excusa para difamar otras
disciplinas y sus Lamas
Cada
opinión sectaria que expreses, sólo da lugar
a otra para llenar ese espacio
Es
mejor sentarse solo en tu baño y cultivar la Conciencia despierta y la Bondad
Como
si fuera la primera vez
Sunday, March 06, 2016
Sa che: el análisis de la tierra
por Naila Castillo
“El microcosmos de nuestra vida individual
es
parte del macrocosmos de la realidad que nos rodea”
Dr. Nida Chenangtsang
Sa, quiere
decir tierra, y che quiere decir análisis, es parte de gSowa Rigpa (la medicina
tibetana) y considerado el Feng shui tibetano y consiste en el equilibrio de
los elementos tierra, agua, fuego y aire en el espacio. El sa che es la
disciplina que tiene en cuenta la observación de las construcciones, con sus
orientaciones, los lugares donde son construidos, la manera de revertir
obstáculos de energía que pueden llegar a afectar nuestra energía vital, la
decoración y el uso de elementos de diversos materiales o formas y colores para
compensar la falta o exceso de alguno de los elementos.
Su función
consiste en comprender como las energías de los entornos y lugares influencian
nuestra vida.
Hay tres
tipos de Sa che relacionados con la astrología, la medicina y el tantrismo.
Podemos
hablar de un sa che que tiene en cuenta los elementos externos, como ser una
casa o una construcción o un jardín, como el sa che que se relaciona más con los
elementos internos, como por ejemplo en el caso de la astrología.
Para que
los espacios sean benéficos deben ser pensados y sentidos como un mandala. Los
mandalas tienen cuatro entradas y un centro, de manera que los lugares “se
apoyan” sobre esos mapas y las partes de una construcción o localidad deben ser
coherentes con éste. Por ejemplo, se dice que en la tradición tántrica, la
cocina debería estar en el sureste, ya que en ese punto predomina la energía de
fuego, permitiendo así que cada vez que se encienda el fuego, este permita a su
vez eliminar obstáculos y karma diario. El lugar donde esté la cama no debería
estar orientado al sur ya que se dice que allí es la morada de yama, el señor
de la muerte, lo que crea perturbaciones del sueño y pesadillas.
En la
práctica del tantrismo, el sa che comienza a surgir como un proceso natural
derivado de entender las señales del medio que nos rodea, además de percibir
como nuestro estado mental cambia en determinados espacios, o cuando
incorporamos determinados objetos a los lugares que frecuentamos. Hay una
observación propia de los signos naturales que también se activan a partir de
determinados estimulos. Si alguna vez meditaron en algún lugar agreste
seguramente habrán tomado contacto con ello, donde al estar en un estado mental
agitado, el entorno, como los pájaros o el viento o las personas, se agitan; y
frente a un estado mental calmo, se hace un profundo silencio como si todo se
suspendiera. Siempre recuerdo en un retiro con mi maestro, una persona comenzó
a increparlo y se generó una situación muy tensa en la que me descompuse. En un
momento dado cuando la “pelea” había llegado a un clímax de mala onda, cayó
entre medio de ellos una caca gigante de pájaro. De pronto todo se detuvo y
entonces mi maestro entendió que hasta ahí había que llegar. Nos paramos y el
retiro continuó. Este tipo de signos cotidianos muchas veces se nos pasan por
alto por estar demasiado ensimismados con nuestra propia mente. De manera que
la práctica de sa che se relaciona directamente con la observación de cómo los
espacios contribuyen o no a la energía del entorno, pero también como espejos
de cómo uno influye con su confusión o claridad en el espacio también. Como dice
el Amchi Nida Chenangtsang, “el sa che tiene el potencial de equilibrar nuestra
vida de acuerdo con la ley de la interdependencia, la ley del karma, que son la
base de la verdad relativa”.
El palacio del Potala en Lhasa, antigua residencia del Dalai Lama y del gobierno.
Fíjense como fue construida por encima de toda la ciudad, como si la custodiara.
En el
pasado, los nativos de los lugares tenían un desarrollo del sa che natural,
observando a la tierra, que es el elemento madre o el elemento central tanto en
el cuerpo físico como en el mundo material. Así sabían cuales eran los lugares
indicados para levantar sus campamentos o sus casas, eran lugares protegidos de
las inclemencias naturales, y lugares que recibían los mayores beneficios de la
misma, les permitían crecer humana y culturalmente. A su vez, los sabios o
ancianos de cada tribu nativa, se encargaba de estar en sintonía con los
regentes que habitaban el lugar en otros planos. Había una mayor coherencia.
Con la visión del tantrismo, tomar en cuenta las cualidades del lugar y
transformarlo es algo que viene con la misma práctica, de la misma manera que
entender cuales son las energías activas en el lugar y relacionarnos de la
manera más adecuada a cada momento.
Si hay una
cultura que tiene en cuenta a lo largo de su desarrollo en este aspecto, es la
cultura japonesa, su desarrollo por ejemplo del wabi-sabi, que es una
combinación de minimalismo con belleza es una clara expresión de ello. Los
jardines japoneses donde rigen estos principios son elaborados teniendo en
cuenta estos principios. De igual manera la cocina, es muy importante que estén
presentes en un plato o en cada comida los cinco elementos, a través de los
sabores, de los colores y de lo que aportan al cuerpo. Estas maneras más
artísticas y/o sutiles de equilibrar o armonizar los elementos también podrían
ser consideradas como parte del sa che, ya que tienen que ver con un impacto
que nos producen. Este minimalismo es parte de lo que antes mencioné como sa
che tántrico, un balance entre la tierra y las energías mentales. Trunga
Rinpoche fue un gran explorador de esta disciplina, aunque no de forma
protocolar. El dice en uno de sus libros que si uno tiene un objeto valioso y
lo coloca en una habitación. Cuando uno abre la puerta y encuentra ese único
objeto frente a sí, como un altar, eso produce un impacto, toda la habitación
se impregna de esa energía. Cuando uno entra en una habitación cargada de objetos
valiosos, eso produce confusión. No es lo mismo apreciar una pintura en un
lugar adecuado, que tener un montón de pinturas colgadas. La percepción cambia
y se da menos importancia. Los sentidos en la cantidad se descuidan, pero en la
calidad se despiertan.
Las formas
de los lugares también influencian, como es el caso de Tíbet que decían que el
budismo no podía arraigar en el lugar porque tenía la forma de un demonio
recostado. El emperador mandó a construir templos en las “doce” articulaciones
de la demonio, y construyó el famoso templo de Jokhang en el corazón. A partir
de allí comienza la edad de oro del budismo. No tiene que ver con una creencia
sino con las maneras en que la energía circula o no.
Dos visiones aéreas del Matrimandir en Auroville,
construído como el corazón energético de la ciudad.
construído como el corazón energético de la ciudad.
Como fuere,
personalmente no me gusta ese aspecto de seguir determinadas reglas, porque eso
torna la mente muy obsesiva. Uno debería saber o poder relacionarse con lo que
esté a mano, pero a veces cuando tiene la oportunidad es interesante
desarrollar nuestra sensibilidad para ver como reaccionamos en la tierra y
todas sus manifestaciones, así como los demás elementos y ver que muchas veces
nuestras emociones o estados de ánimo están relación directa con los entornos o
lugares que frecuentamos. Es una disciplina muy interesante a observar y a
explorar desde lo sensible; conocer el espacio que habitamos y jugar en el con
los elementos nos lleva a conocer los elementos sutiles de nuestra
individualidad.
Tuesday, February 23, 2016
Una Antorcha iluminando el camino a la libertad
Por S.S. Dudjom Rinpoche
Cuando ponemos
toda nuestra energía en una práctica, es bastante común que emerjan a la
superficie semillas negativas del pasado, y que nos sucedan toda clase de cosas
no deseadas; caemos físicamente enfermos, nos sentimos mentalmente cansados,
experimentamos las manifestaciones de fuerzas negativas y de aquellos que crean
obstáculos, caemos víctimas de gente hostil, bandidos, y ladrones, nos encontramos
sujetos a las críticas de la gente y falsas acusaciones y demás.
Se dice
que estos son signos de que nos estamos purificando, como la suciedad que sale
cuando lavamos un recipiente. Por lo tanto, cuando tales cosas te sucedan,
porta la gran armadura de la diligencia que hace la práctica impermeable a las
circunstancias incómodas.
Si bien
podría ocurrir que consigamos una o dos buenas cualidades aquí y allí como
signos del progreso en el camino, puede ser difícil distinguir si estos son
signos genuinos u obstáculos causados por demonios.
Incluso
suponiendo que sean genuinos, el momento exacto en que le agregamos alguna
importancia, se volverán obstáculos demoníacos, así que líbrate de las
expectativas y dudas, y no te aferres a los buenos signos o te asustes por los
malos.
Se dice
que mientras estemos en el camino, habrá muchos errores que cometeremos y
maneras en las que podemos extraviarnos, pero los errores principales son:
tratar al profesor como un igual; carecer de percepción pura con respecto a los
propios hermanos y hermanas espirituales; criticar otros sistemas filosóficos
mientras estamos orgullosos del propio; actuar hipócritamente con respecto a
los compromisos; dar a los cinco venenos rienda libre; no tener respeto por la
ley concerniente a las acciones y sus efectos; ventilar las propias visiones y
consentirnos hablando acerca de la vacuidad y demás; contarle a todo el mundo
acerca de nuestras experiencias; y mentir sobre que uno tiene cualidades
sublimes que no tiene.
Hacer
de esto la base de la propia práctica es obviamente el error más grande, ya que
incluso si el buda apareciera en persona, le parecería difícil bloquear este
arriesgado sendero en el cual uno puede extraviarse, más aún para nosotros que
estamos bendecidos por demonios, y seres en la era decadente que apenas tienen sino
una pequeña buena fortuna. Por ello es que hay mucho ir detrás de la charla
vana y sin sentido sin entender el significado real del Dharma.
Incluso
si seguimos a un maestro, nos entrenamos en adquirir buenas cualidades,
practicamos en retiro, y leemos muchos textos profundos, no hace ni el más
ligero bien a nuestras mentes y nuestras personalidades se vuelven peor y peor.
Nos ponemos incluso más orgullosos, el ojo de la percepción pura se torna
borroso, y pasamos el tiempo solamente examinando las faltas de otros.
La
gente como nosotros es insensible al Dharma, somos quebrantadores de
compromisos, cargados de semillas nocivas del pasado; hemos sido verdaderamente
bendecidos por demonios.
Nuestro
amable maestro, el Buda, resumió el Dharma de la siguiente manera:
Abandona toda la maldad
Practica la virtud perfectamente,
Subyuga completamente tu mente:
Subyuga completamente tu mente:
Esta es la doctrina de Buda.
Si
fuéramos a resumir todo el resultado de practicar el dharma, es que la mente
debe ser amansada. Y aun así, hoy en día hay practicantes que se entregan
principalmente a dañar a otros por el bien del Dharma, involucrándose en
disputas usando las enseñanzas como pretexto, engañando y manipulando a la
gente con la excusa de que es para el bienestar de los seres – todo eso de
hecho es lo que Buda enseñó como contrario al Dharma. No sigan tales caminos.
En
particular, están las ocho preocupaciones ordinarias, de las cuales Nagarjuna
dijo:
Tú que conoces el mundo, toma la ganancia y la pérdida
O el gozo y el dolor, o las palabras amables y el
abuso,
O la alabanza y la culpa –estas ocho preocupaciones
mundanas-
Vuélvelas iguales, y no perturbes tu mente.
Estas
ocho preocupaciones ordinarias, ni hablar de otras, parecen manchar incluso a
aquellos que claman ser genuinos practicantes del Dharma sin que lo noten, así que
es muy importante permanecer plenamente atento.
Más
aún, hay seis cualidades erróneas que debemos evitar:
-
La paciencia errónea, donde somos
incapaces de tolerar las dificultades al practicar las enseñanzas pero nos las
arreglamos para tolerar las más penosas tareas con el fin de velar por nuestros
proyectos de esta vida;
-
La aspiración errónea, donde no
tenemos deseo de practicar el Dharma pero estamos llenos de entusiasmo cuando
se trata de lograr algo relacionado a las ocho preocupaciones mundanas;
-
Disfrute erróneo, donde no
tenemos gusto por escuchar el Dharma, reflexionar en él, o meditar, pero
estamos llenos de apetito por los disfrute materiales;
-
Compasión errónea, donde no
tenemos compasión cuando nosotros u otros realizamos acciones negativas, pero
sentimos compasión por la gente que está experimentando dificultades por el
bien del Dharma;
-
Cuidado erróneo, donde erramos al
introducir a aquellos que dependen de nosotros al Dharma pero les ayudamos a
tener éxito en esta vida;
-
Y regocijo erróneo, cuando en vez
de meditar sobre la alegría en lo que respecta a la gente realizando acciones
positivas, nos deleitamos cuando nuestros enemigos encuentran dificultades.
Si
somos siempre capaces de tomar el asiento más bajo, entonces no habrá lugar para
que entren de puntillas el orgullo y los celos. Y en tanto que el orgullo no
surja, los obstáculos no ocurrirán. Pero en el momento en que comenzamos a
sentir orgullo y a pensar, “Incluso mi maestro no es mejor que yo”, “Otros
practicantes no saben tanto como yo” y demás, los obstáculos sucederán.
Monday, September 21, 2015
La tradición Ngakpa: una entrevista a Khetsun Sangpo Rinpoché
"Este yogui andrajoso que habita en las montañas,
Mi cuerpo esta vestido con hábitos como los de un monje,
Y sin embargo, como un hombre común, tengo el pelo largo.
¡Yo no soy un monje, ni soy un hombre común, ni algo entremedio!
Yo soy un Ngakpa”
Una canción de Ngakpa Tsodruk Rangdrol Shabka Rinpoche
Khetsun Sangpo Rinpoche
Jeff Cox: No existe mucha gente en Occidente que comprenda lo que son los ngakpa. Tal vez el más conocido es el difunto Yeshe Dorje, quien fuera el “hombre del clima” de su Santidad el Dalai Lama, es decir, que se lo convocaba para que controle el clima en determinadas oportunidades. Me gustaría comprender más acerca de la pura tradición ngakpa.
Khetsun Sangpo Rinpoche: Los ngakpas se pueden casar y tener familias. Su práctica es esencialmente introspectiva y es una práctica verdadera.
JC: ¿El linaje ngakpa está más relacionado con trabajar con las fuerzas naturales, las entidades del clima, las entidades locales? ¿Poseen una tradición más chamánica?
KSR: Estamos también relacionados con rituales y ceremonias similares como las de las tradiciones chamánicas pero existe una diferencia distintiva. Es decir, para el ngakpa el propósito y el objetivo final es la iluminación para de esta manera liberar a los demás y a sí mismo. En general en la tradición chamánica nadie habla de iluminación, es solamente para la sanación y para obtener logros temporarios, que tal vez sólo sirvan para el bienestar en esta vida. El objetivo no es tan elevado.
JC: Entiendo. ¿Usted está diciendo que los ngakpas hacen cosas similares a las de los chamanes pero con el propósito de crear mejores condiciones para la iluminación, ya sean mentales o físicas?
KSR: Sí. Sencillamente, los ngakpas hacen lo que hacen no solamente para el bienestar del momento presente sino que también para la iluminación futura.
Ngakmas, practicantes tántricos femeninos
JC: Entiendo. ¿Hay algo más que Rinpoche desearía decir acerca de la tradición ngakpa?
KSR: Los monjes budistas toman sus votos pratimoksa, de los cuales existen doscientos cincuenta y tres. Pero de los ngakpas, con sus votos tántricos y sus samayas (compromisos), existen cien mil que ellos deben respetar en su estado mental. Se trata de la práctica a cada instante para mantener todo esto y no involucrarse con cosas no virtuosas.
JC: Cuando usted dice “cien mil votos” es como decir que en cada momento del día uno debe mantenerse consciente. No es que haya en realidad cien mil.
KSR: Sí, es metafórico.
JC: Mantener la mente pura todo el tiempo.
KSR: No pura, simplemente consciente.
JC: ¿Consciente?
KSR: Se necesita un alto grado de consciencia para mantener cien mil samayas. Así que si alguien mantiene ese tipo de consciencia, aunque parezcan exteriormente como seres muy sencillos, son en realidad grandes seres, están realizados o son grandes practicantes. De lo contrario, la mayoría de la gente, si no puede tomar votos de ordenación o mantener todos los samayas, entonces solamente puede hacer algún tipo de conexión con el Dharma, pero la iluminación les resultará muy difícil. No importa lo que uno haga, si no desea tomar votos de ordenación monástica entonces puede convertirse en un practicante secular. Lo único que tiene que hacer es mantener todos esos samayas y entonces se convertirá en un verdadero ngakpa.
JC: ¿Está diciendo que la práctica tántrica a la manera del ngakpa es más estricta que la de un practicante medio que hace práctica tántrica?
KSR: Exactamente. En un nivel mental es mucho más estricto.
JC: ¿Entonces un prácticante en un monasterio Nyingma quien ha tomado votos de pratimoksa y que además es un practicante tántrico no tendría las mismas expectativas que un practicante tántrico ngakpa?
KSR: La diferencia reside en que si usted no tiene una ordenación monástica, para no romper todos estos votos a cada momento, se necesita tener un alto grado de consciencia. Si usted permanece en un monasterio, los votos son mucho más fáciles de mantener.
JC: Entonces, si uno se tomara en serio la práctica, ¿por qué ser ngakpa cuando puede ser más fácil ser de otro modo? ¿Qué es lo que lo lleva a uno a elegir una vida ngakpa?
KSR: Muchos empiezan a seguir la tradición ngakpa porque desde las apariencias externas la vida se asemeja a la de un hombre común en la que uno puede hacer de todo: usted puede tener una mujer o beber alcohol. Pero lo que no saben de entrada es que existen restricciones muy sutiles y disciplinas o conciencia que deben acompañar esto. Es más difícil aún que permanecer en un monasterio.
JC: Dado que los practicantes permanecen en la vida, están transformando las condiciones de la vida cotidiana, no de una vida artificial, como en cierto modo, lo es un monasterio. Por lo tanto, si tu mente es lo suficientemente disciplinada para permanecer en un estado de consciencia como usted dice, entonces ¿el sendero ngakpa pueda que tenga más fuerza?
KSR: Sí. Si uno sigue todos los samayas tántricos, puede reconocer todos los venenos y puede progresar mucho más rápido, pero también es un sendero muy peligroso si uno no mantiene los samayas. El samaya roto trae consigo resultados aún peores. Ser un ngakpa es como ser una víbora dentro de una caña de bambú, o sube o baja, no existe salida lateral. Es mucho más peligroso y arriesgado. Existen solamente dos maneras: si uno realmente sigue la práctica del samaya, obtendrá los resultados más rápidos, obtendrá la iluminación y podrá ayudar a los demás, o si uno rompe el samaya, entra en la confusión.
JC: No parece ser un trabajo para cualquiera. ¿A veces uno elige este camino porque se ha nacido en una familia de ngakpas?
KSR: Si, esa puede ser una razón, como también lo que uno prefiera. Debido a su naturaleza física o inclinación mental o porque uno ha llegado a un determinado estadio como para tomar una consorte o lo que fuera.
Loppon (traductor): O si uno proviene de una familia de ngakpas: en mi pueblo, los veinticinco discípulos y sus descendientes en la zona mantenían al Dharma dentro de la familia. Los ngakpas de la familia nos reunimos en el pueblo y construimos un templo que llamamos el ngag kang, que significa la sala de reuniones de los ngakpas. No teníamos tanta formalidad pero debido a la influencia de la tradición monástica construimos este templo, reuniéndonos los días auspiciosos de cada mes para hacer rituales, y dar enseñanzas e iniciaciones. Pero esto en el caso de un linaje familiar particular: siempre es el hijo mayor el que se transformará en un ngakpa y al resto de los hijos se los manda al monasterio. Pero también existen otros que no son del linaje familiar que simplemente quieren ser ngakpas como para aprender el tantra sin dejar la vida social. Hay muchos así.
JC: El sendero ngakpa atrae a los occidentales pero tal vez no sea algo que se pueda recomendar.
KSR: Nadie dice que uno se haga o no un ngakpa; todo depende de la práctica. Uno viene a la enseñanza, empieza a practicar, y lentamente progresa. Cuando uno cultiva su mérito, la sabiduría se incrementa y obtiene esta consciencia; entonces espontáneamente uno mantiene todas las prácticas. Aquellos son los verdaderos ngakpas, los ngakpas que son verdaderos practicantes. Si realmente uno sigue los samayas, uno es un gran practicante y nadie lo puede ver desde afuera.
Entrevista de Jeff Cox
Tuesday, September 01, 2015
La Canción del Dragón
un poema de Elías Capriles, extracto del libro "Cremation Grounds: Himalayan Retreat Poems
from the Late Seventies and Early Eighties
And a Few More Recent Poems"
Visión
Si vas a nadar al calmo y claro pozo azul
no tienes que cuidarte de los dragones:
ellos no estarán allí.
Cuídate de la aparentemente sin fin anaconda espiritual que,
seduciéndote a través de la calma y claridad del agua
te atrapará en los círculos viciosos de su cuerpo
hasta que el aliento del Espíritu te deje
y no puedas alcanzar la liberación final.
Permaneciendo en la Visión
Sin dejarte seducir por la anaconda
sigues reconociendo olas y corrientes
(incluyendo la superficie calma con corrientes subacuáticas
que constituyen la ilusión de una anaconda)
como y por el pozo azul, a través de su calma y claridad.
Permaneciendo en este pozo insondable e inoriginado
eventualmente surgirán grandes olas espumosas
y aparecerá el Dragón:
energía inconmensurable, poder ilimitado, con su furia
quemando progresivamente los sofocantes anillos del cíclico vivir.
Expresando la Visión
Al volverte Dragón, atrapas una nube,
y tu cuerpo no puede ya ser visto;
entonces nadie puede ya seguirte,
pues no dejas huellas mientras vuelas inobstruído por el Cielo.
Más allá de toda Práctica
Libre de identificación con el Dragón
—con su cuerpo, voz, mente, cualidades y actividades—
ya no hay seres para ti
y sin embargo los seres te perciben
coma una lluvia de "actividades" espontáneas y sin “yo”
que cae en el campo que ellos constituyen.
Finalmente, podrán concluir
que pasaste a la luz.
Visión
Si vas a nadar al calmo y claro pozo azul
no tienes que cuidarte de los dragones:
ellos no estarán allí.
Cuídate de la aparentemente sin fin anaconda espiritual que,
seduciéndote a través de la calma y claridad del agua
te atrapará en los círculos viciosos de su cuerpo
hasta que el aliento del Espíritu te deje
y no puedas alcanzar la liberación final.
Permaneciendo en la Visión
Sin dejarte seducir por la anaconda
sigues reconociendo olas y corrientes
(incluyendo la superficie calma con corrientes subacuáticas
que constituyen la ilusión de una anaconda)
como y por el pozo azul, a través de su calma y claridad.
Permaneciendo en este pozo insondable e inoriginado
eventualmente surgirán grandes olas espumosas
y aparecerá el Dragón:
energía inconmensurable, poder ilimitado, con su furia
quemando progresivamente los sofocantes anillos del cíclico vivir.
Expresando la Visión
Al volverte Dragón, atrapas una nube,
y tu cuerpo no puede ya ser visto;
entonces nadie puede ya seguirte,
pues no dejas huellas mientras vuelas inobstruído por el Cielo.
Más allá de toda Práctica
Libre de identificación con el Dragón
—con su cuerpo, voz, mente, cualidades y actividades—
ya no hay seres para ti
y sin embargo los seres te perciben
coma una lluvia de "actividades" espontáneas y sin “yo”
que cae en el campo que ellos constituyen.
Finalmente, podrán concluir
que pasaste a la luz.
Tuesday, July 29, 2014
La quintaesencia de los Santos
Una oración que contiene los puntos esenciales de la enseñanza
por S.S. Dudjom Rinpoche
Muy precioso y bondadoso Guru raíz, señor del mandala, único, permanente e infalible refugio, sustenta con tu compasión a aquellos que, preocupándonos únicamente de la vida presente y sin albergar el pensamiento de la muerte, desperdiciamos éste nacimiento humano libre y bien favorecido.
Nuestra existencia, ese gesto efímero parecido a un sueño, si es dichosa, está muy bien; pero, si es desgraciada, también está bien; sin correr en pos de la alegría ni tratar de huir de la tristeza, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Esta vida humana, cual lámpara de mantequilla expuesta al viento, si es longeva está muy bien pero, si es breve, también está bien; sin constreñir aun más el lazo del ego, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
La existencia dedicada al placer, como una tentadora aparición mágica, si tiene éxito está muy bien; pero, si fracasa, también está bien. Rechazando los ocho intereses mundanos como si fuesen basura, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
La compañía, cual bandada de pájaros sobre la copa de un árbol, si se mantiene unida está muy bien pero, si se dispersa, también está bien; sin permitir que los otros nos arrastren de la nariz, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
éste cuerpo ilusorio, cual ruina centenaria, si se mantiene en pie está muy bien; pero, si cae reducido al polvo, también está bien. Sin preocuparnos por el vestido, el alimento o la medicina, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Los instrumentos del devoto, cual juguetes de un niño, si se guardan está muy bien pero, si se pierden, también está bien. Sin molestarnos por detalles carentes de importancia, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Dioses y demonios, cual reflejos en un espejo, si son favorables está muy bien; pero, si nos son adversos, también está bien. Sin tomar como enemigos a nuestras propias visiones ilusorias, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
La confusa palabrería, como un eco inasible, si no atrae nuestra atención está muy bien;pero, si nos interesa, también está bien. Tomando como testigos únicamente a las Tres Joyas y a nuestra conciencia, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Aquellas cosas que, cual cornamenta de ciervo, pueden mostrarse inútiles en momentos de necesidad, si no hacemos caso de ellas, está muy bien;pero, si no las ignoramos, también está bien. Sin depositar nuestra confianza en las artes y las ciencias mundanas, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Las ofrendas y el dinero de los devotos, cual veneno letal, si los recibimos está muy bien pero, si no los conseguimos, también está bien. Sin consagrar nuestra vida a acumular más negatividades, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
La posición encumbrada, cual excremento de perro revestido de brocados, si la alcanzamos está muy bien pero, si no llegamos a ella, también está bien. Percibiendo directamente nuestra propia podredumbre, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Los amigos y parientes, cual viandantes que se cruzan en el mercado, si son armoniosos está muy bien pero, si son hostiles, también está bien. Cortando el apego de la tensa cuerda que ata nuestro corazón, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Todas las posesiones materiales, como un tesoro descubierto en un sueño, si uno las posee, está muy bien pero, si no cuenta con ellas, también está bien. Sin hacer girar hacia nosotros la cabeza de los demás buscando halagos, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Los privilegios y el rango, que recuerdan al pajarillo encaramado en la copa de un árbol, si son elevados está muy bien pero, si son inferiores, también está bien. Sin tornarnos más mezquinos al desear una posición mejor, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Los sortilegios concebidos para causar daño, cual arma de doble filo, si somos capaces de utilizarlos está muy bien pero, si no podemos hacerlo, también está bien. Sin buscar la espada que segará nuestra propia vida, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
La recitación de las plegarias, como la letanía de un loro, si uno la pone en práctica, está muy bien pero, en caso de no hacerlo, también está bien. Sin alardear de todo lo que hacemos, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Las prédicas religiosas, que recuerdan al ruido de las cascadas de montaña, si son elocuentes está muy bien pero, si no lo son, también está bien. Sin confundir la mera palabrería con la auténtica enseñanza, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
El intelecto que juzga rápidamente, cual cerdo olisqueándolo todo, si es perspicaz está muy bien pero, si está embotado, también está bien. Sin permitir que se claven en nosotros los dardos del apego y el rechazo, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Las experiencias meditativas, como el torrente tras una tormenta de verano, si aumentan está muy bien pero, si disminuyen, también está bien. Sin imitar a los niños que persiguen el arco iris, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Las visiones puras, cual llovizna en la cumbre de una montaña, si surgen está muy bien pero, si no aparecen, también está bien. Sin tomar por reales las experiencias ilusorias, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Las libertades y las condiciones favorables, como una gema que otorga todos los deseos, resultan indispensables para poder practicar el santo Dharma. Así pues, sin arrojar aquello que ya tenemos en nuestras manos, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si no hallamos al glorioso maestro, que es la lámpara que ilumina el sendero a la liberación, no habrá modo de que reconozcamos nuestra verdadera naturaleza. Así pues, una vez que sabemos por donde transcurre el sendero, no saltemos al abismo y practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si no escuchamos el sagrado Dharma, que es como la medicina capaz de curar la enfermedad, no tendremos oportunidad de saber qué hacer y qué evitar. Así pues, cuando conocemos la diferencia entre el bien y el mal no nos abalancemos sobre el veneno y practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si no apreciamos la alternancia entre placer y dolor, que evoca a la sucesión de las estaciones, no podremos renunciar al samsara. Así pues, dado que es seguro que el sufrimiento siempre nos alcanzará, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si no podemos liberarnos ahora de nuestra situación samsárica, que se parece a una piedra caída en el fondo de un lago, tampoco seremos capaces de hacerlo en el futuro. Por ello, cojamos fuerte la cuerda de la compasiva Triple Joya y practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si ignoramos las virtudes de la liberación, que es como una isla saturada de joyas, no habrá forma de desarrollar determinación y perseverancia. Habiendo reconocido las ventajas de una victoria definitiva,practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si no saboreamos el néctar de las vidas de los grandes maestros, no podremos generar suficiente confianza. Así pues, si somos capaces de diferenciar entre la victoria y la derrota, no escojamos la auto destrucción y practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si no cultivamos el fértil campo de la Bodhicitta, no tendremos ninguna posibilidad de alcanzar la iluminación. De éste modo, sin ceder a la holgazanería cuando hay una gran meta que alcanzar, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si no mantenemos bajo control a nuestra propia mente, que es como un mono inquieto, no podremos evitar las emociones conflictivas. Por ello, sin actuar tan irreflexivamente como un loco, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si no rechazamos al ego, que es como una sombra que nos sigue a todas partes, no habrá manera de que arribemos al Reino del Gran Gozo. Así pues, cuando el enemigo se halla a nuestro alcance no lo tratemos como a un amigo y practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si no extinguimos los cinco venenos, que son como las brasas ocultas entre las cenizas, no podremos reposar en el estado natural. Así, sin criar víboras en nuestros bolsillos, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si no ablandamos nuestro carácter, que se parece al cuero endurecido de un saco de mantequilla, no podremos mezclar jamás nuestra mente con el Dharma. De éste modo, sin robar a nuestro propio hijo, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si no logramos cortar las tendencias negativas persistentes y los malos hábitos, que son como el curso principal de un río, no podremos evitar actuar en contra del Dharma. Por ello, sin poner armas en las manos de nuestros enemigos, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si no nos libramos de las constantes olas de la distracción, no podremos lograr estabilidad. Así pues, si podemos hacer lo que queramos, no elijamos el samsara y practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si no recibimos las bendiciones del maestro, como la primavera que calienta el suelo y las aguas, no podremos ser introducidos a la verdadera naturaleza de la mente. Si disponemos de un atajo similar, no emprendamos un gran rodeo y practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si no somos capaces de permanecer en el retiro en la soledad de la naturaleza, que es como el verano en un lugar exuberante donde crecen las flores, no habrá modo de que emerjan las buenas cualidades. Así pues, si nos hallamos en la cumbre de la montaña, no descendamos a merodear por los pueblos oscuros y practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si no nos alejamos del anhelo de los placeres, que es cual espíritu que atrae el infortunio a nuestro hogar, jamás pondremos fin a nuestra actividad de sufrimiento. Sin hacer ofrendas a esos espíritus ávidos como si fueran nuestra deidad personal, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si no cultivamos la plena atención, como un vigía a la entrada de una fortaleza, no podremos poner fin al movimiento de la ilusión. Si sabemos a ciencia cierta que el ladrón va a venir, no dejemos el pestillo de nuestra puerta abierto y practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si no reconocemos nuestra verdadera naturaleza, que es tan inmutable como el cielo, no podremos resolver definitivamente las dudas sobre la visión. Así pues, sin dejarnos encadenar por la mera teoría, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si no contemplamos directamente la conciencia primordial —cual cristal inmaculado—, no podremos trascender la meditación intencional. De éste modo, si ya disponemos de un amigo fiel, no nos lancemos a la búsqueda de nuevas compañías y practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si somos incapaces de reconocer la «mente ordinaria» —como un viejo amigo—, todo lo que hagamos sólo contribuirá a aumentar nuestra confusión. Sin buscar a tientas con los ojos cerrados, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
En resumen, si no abandonamos las preocupaciones de esta vida, no habrá modo de poner en práctica las sagradas enseñanzas en el momento de la muerte. Habiendo resuelto, pues, ser bondadosos para con nosotros mismos, que todas nuestras actividades se encaminen hacia el Dharma. Que podamos permanecer libres de las visiones erróneas hacia el Lama que nos transmite la enseñanza del Dharma. Que conservemos la fe en el yidam cuando sobrevenga el infortunio. Que podamos seguir practicando nuestra sadhana a pesar de las circunstancias difíciles. Que podamos superar todos los obstáculos que nos impiden obtener la realización.
Todas las actividades tienen tan poco sentido como ir a dar un paseo por el desierto. Todos los esfuerzos sólo contribuyen al endurecimiento de nuestro carácter. Todos nuestros pensamientos no hacen sino añadir confusión a la confusión. Todo lo que las personas ordinarias toman por religión sólo es causa de mayor esclavitud. No sacaremos nada del exceso de actividad; no tiene sentido pensar demasiado; y no hay tiempo para que se cumplan nuestras expectativas. Habiendo desechado todo eso, que podamos meditar de acuerdo a las instrucciones orales.
Si deseamos emprender alguna acción, pongamos por testigos al Buda y las enseñanzas.Si deseamos hacer algo, mezclemos nuestro continuo mental con el Dharma. Si queremos obtener algo, tomemos como ejemplo las vidas de los maestros del pasado.¿Qué sentido tiene intentar algo diferente?
¡Niños consentidos!, liberémonos de las ocho preocupaciones mundanas y adoptemos una posición humilde porque estar satisfechos equivale a poseer un tesoro. ¡Que las bendiciones del Maestro penetren en todos nosotros! ¡Que nuestra realización sea tan vasta como el cielo! ¡Que podamos alcanzar el reino de Samantabhadra!
Escrito por Jigdral Yeshe Dorje para su propio uso, condensando el significado esencial de las palabras vajra de los grandes maestros del pasado.
por S.S. Dudjom Rinpoche
Muy precioso y bondadoso Guru raíz, señor del mandala, único, permanente e infalible refugio, sustenta con tu compasión a aquellos que, preocupándonos únicamente de la vida presente y sin albergar el pensamiento de la muerte, desperdiciamos éste nacimiento humano libre y bien favorecido.
Nuestra existencia, ese gesto efímero parecido a un sueño, si es dichosa, está muy bien; pero, si es desgraciada, también está bien; sin correr en pos de la alegría ni tratar de huir de la tristeza, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Esta vida humana, cual lámpara de mantequilla expuesta al viento, si es longeva está muy bien pero, si es breve, también está bien; sin constreñir aun más el lazo del ego, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
La existencia dedicada al placer, como una tentadora aparición mágica, si tiene éxito está muy bien; pero, si fracasa, también está bien. Rechazando los ocho intereses mundanos como si fuesen basura, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
La compañía, cual bandada de pájaros sobre la copa de un árbol, si se mantiene unida está muy bien pero, si se dispersa, también está bien; sin permitir que los otros nos arrastren de la nariz, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
éste cuerpo ilusorio, cual ruina centenaria, si se mantiene en pie está muy bien; pero, si cae reducido al polvo, también está bien. Sin preocuparnos por el vestido, el alimento o la medicina, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Los instrumentos del devoto, cual juguetes de un niño, si se guardan está muy bien pero, si se pierden, también está bien. Sin molestarnos por detalles carentes de importancia, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Dioses y demonios, cual reflejos en un espejo, si son favorables está muy bien; pero, si nos son adversos, también está bien. Sin tomar como enemigos a nuestras propias visiones ilusorias, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
La confusa palabrería, como un eco inasible, si no atrae nuestra atención está muy bien;pero, si nos interesa, también está bien. Tomando como testigos únicamente a las Tres Joyas y a nuestra conciencia, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Aquellas cosas que, cual cornamenta de ciervo, pueden mostrarse inútiles en momentos de necesidad, si no hacemos caso de ellas, está muy bien;pero, si no las ignoramos, también está bien. Sin depositar nuestra confianza en las artes y las ciencias mundanas, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Las ofrendas y el dinero de los devotos, cual veneno letal, si los recibimos está muy bien pero, si no los conseguimos, también está bien. Sin consagrar nuestra vida a acumular más negatividades, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
La posición encumbrada, cual excremento de perro revestido de brocados, si la alcanzamos está muy bien pero, si no llegamos a ella, también está bien. Percibiendo directamente nuestra propia podredumbre, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Los amigos y parientes, cual viandantes que se cruzan en el mercado, si son armoniosos está muy bien pero, si son hostiles, también está bien. Cortando el apego de la tensa cuerda que ata nuestro corazón, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Todas las posesiones materiales, como un tesoro descubierto en un sueño, si uno las posee, está muy bien pero, si no cuenta con ellas, también está bien. Sin hacer girar hacia nosotros la cabeza de los demás buscando halagos, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Los privilegios y el rango, que recuerdan al pajarillo encaramado en la copa de un árbol, si son elevados está muy bien pero, si son inferiores, también está bien. Sin tornarnos más mezquinos al desear una posición mejor, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Los sortilegios concebidos para causar daño, cual arma de doble filo, si somos capaces de utilizarlos está muy bien pero, si no podemos hacerlo, también está bien. Sin buscar la espada que segará nuestra propia vida, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
La recitación de las plegarias, como la letanía de un loro, si uno la pone en práctica, está muy bien pero, en caso de no hacerlo, también está bien. Sin alardear de todo lo que hacemos, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Las prédicas religiosas, que recuerdan al ruido de las cascadas de montaña, si son elocuentes está muy bien pero, si no lo son, también está bien. Sin confundir la mera palabrería con la auténtica enseñanza, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
El intelecto que juzga rápidamente, cual cerdo olisqueándolo todo, si es perspicaz está muy bien pero, si está embotado, también está bien. Sin permitir que se claven en nosotros los dardos del apego y el rechazo, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Las experiencias meditativas, como el torrente tras una tormenta de verano, si aumentan está muy bien pero, si disminuyen, también está bien. Sin imitar a los niños que persiguen el arco iris, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Las visiones puras, cual llovizna en la cumbre de una montaña, si surgen está muy bien pero, si no aparecen, también está bien. Sin tomar por reales las experiencias ilusorias, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Las libertades y las condiciones favorables, como una gema que otorga todos los deseos, resultan indispensables para poder practicar el santo Dharma. Así pues, sin arrojar aquello que ya tenemos en nuestras manos, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si no hallamos al glorioso maestro, que es la lámpara que ilumina el sendero a la liberación, no habrá modo de que reconozcamos nuestra verdadera naturaleza. Así pues, una vez que sabemos por donde transcurre el sendero, no saltemos al abismo y practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si no escuchamos el sagrado Dharma, que es como la medicina capaz de curar la enfermedad, no tendremos oportunidad de saber qué hacer y qué evitar. Así pues, cuando conocemos la diferencia entre el bien y el mal no nos abalancemos sobre el veneno y practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si no apreciamos la alternancia entre placer y dolor, que evoca a la sucesión de las estaciones, no podremos renunciar al samsara. Así pues, dado que es seguro que el sufrimiento siempre nos alcanzará, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si no podemos liberarnos ahora de nuestra situación samsárica, que se parece a una piedra caída en el fondo de un lago, tampoco seremos capaces de hacerlo en el futuro. Por ello, cojamos fuerte la cuerda de la compasiva Triple Joya y practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si ignoramos las virtudes de la liberación, que es como una isla saturada de joyas, no habrá forma de desarrollar determinación y perseverancia. Habiendo reconocido las ventajas de una victoria definitiva,practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si no saboreamos el néctar de las vidas de los grandes maestros, no podremos generar suficiente confianza. Así pues, si somos capaces de diferenciar entre la victoria y la derrota, no escojamos la auto destrucción y practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si no cultivamos el fértil campo de la Bodhicitta, no tendremos ninguna posibilidad de alcanzar la iluminación. De éste modo, sin ceder a la holgazanería cuando hay una gran meta que alcanzar, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si no mantenemos bajo control a nuestra propia mente, que es como un mono inquieto, no podremos evitar las emociones conflictivas. Por ello, sin actuar tan irreflexivamente como un loco, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si no rechazamos al ego, que es como una sombra que nos sigue a todas partes, no habrá manera de que arribemos al Reino del Gran Gozo. Así pues, cuando el enemigo se halla a nuestro alcance no lo tratemos como a un amigo y practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si no extinguimos los cinco venenos, que son como las brasas ocultas entre las cenizas, no podremos reposar en el estado natural. Así, sin criar víboras en nuestros bolsillos, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si no ablandamos nuestro carácter, que se parece al cuero endurecido de un saco de mantequilla, no podremos mezclar jamás nuestra mente con el Dharma. De éste modo, sin robar a nuestro propio hijo, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si no logramos cortar las tendencias negativas persistentes y los malos hábitos, que son como el curso principal de un río, no podremos evitar actuar en contra del Dharma. Por ello, sin poner armas en las manos de nuestros enemigos, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si no nos libramos de las constantes olas de la distracción, no podremos lograr estabilidad. Así pues, si podemos hacer lo que queramos, no elijamos el samsara y practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si no recibimos las bendiciones del maestro, como la primavera que calienta el suelo y las aguas, no podremos ser introducidos a la verdadera naturaleza de la mente. Si disponemos de un atajo similar, no emprendamos un gran rodeo y practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si no somos capaces de permanecer en el retiro en la soledad de la naturaleza, que es como el verano en un lugar exuberante donde crecen las flores, no habrá modo de que emerjan las buenas cualidades. Así pues, si nos hallamos en la cumbre de la montaña, no descendamos a merodear por los pueblos oscuros y practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si no nos alejamos del anhelo de los placeres, que es cual espíritu que atrae el infortunio a nuestro hogar, jamás pondremos fin a nuestra actividad de sufrimiento. Sin hacer ofrendas a esos espíritus ávidos como si fueran nuestra deidad personal, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si no cultivamos la plena atención, como un vigía a la entrada de una fortaleza, no podremos poner fin al movimiento de la ilusión. Si sabemos a ciencia cierta que el ladrón va a venir, no dejemos el pestillo de nuestra puerta abierto y practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si no reconocemos nuestra verdadera naturaleza, que es tan inmutable como el cielo, no podremos resolver definitivamente las dudas sobre la visión. Así pues, sin dejarnos encadenar por la mera teoría, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si no contemplamos directamente la conciencia primordial —cual cristal inmaculado—, no podremos trascender la meditación intencional. De éste modo, si ya disponemos de un amigo fiel, no nos lancemos a la búsqueda de nuevas compañías y practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si somos incapaces de reconocer la «mente ordinaria» —como un viejo amigo—, todo lo que hagamos sólo contribuirá a aumentar nuestra confusión. Sin buscar a tientas con los ojos cerrados, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
En resumen, si no abandonamos las preocupaciones de esta vida, no habrá modo de poner en práctica las sagradas enseñanzas en el momento de la muerte. Habiendo resuelto, pues, ser bondadosos para con nosotros mismos, que todas nuestras actividades se encaminen hacia el Dharma. Que podamos permanecer libres de las visiones erróneas hacia el Lama que nos transmite la enseñanza del Dharma. Que conservemos la fe en el yidam cuando sobrevenga el infortunio. Que podamos seguir practicando nuestra sadhana a pesar de las circunstancias difíciles. Que podamos superar todos los obstáculos que nos impiden obtener la realización.
Todas las actividades tienen tan poco sentido como ir a dar un paseo por el desierto. Todos los esfuerzos sólo contribuyen al endurecimiento de nuestro carácter. Todos nuestros pensamientos no hacen sino añadir confusión a la confusión. Todo lo que las personas ordinarias toman por religión sólo es causa de mayor esclavitud. No sacaremos nada del exceso de actividad; no tiene sentido pensar demasiado; y no hay tiempo para que se cumplan nuestras expectativas. Habiendo desechado todo eso, que podamos meditar de acuerdo a las instrucciones orales.
Si deseamos emprender alguna acción, pongamos por testigos al Buda y las enseñanzas.Si deseamos hacer algo, mezclemos nuestro continuo mental con el Dharma. Si queremos obtener algo, tomemos como ejemplo las vidas de los maestros del pasado.¿Qué sentido tiene intentar algo diferente?
¡Niños consentidos!, liberémonos de las ocho preocupaciones mundanas y adoptemos una posición humilde porque estar satisfechos equivale a poseer un tesoro. ¡Que las bendiciones del Maestro penetren en todos nosotros! ¡Que nuestra realización sea tan vasta como el cielo! ¡Que podamos alcanzar el reino de Samantabhadra!
Escrito por Jigdral Yeshe Dorje para su propio uso, condensando el significado esencial de las palabras vajra de los grandes maestros del pasado.
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