Monday, November 06, 2017

La práctica del Dzogchen en la vida cotidiana

por Dilgo Khyentse Rinpoche







La práctica cotidiana del dzogchen consiste en cultivar simplemente una plena aceptación carente de preocupación y una apertura sin límite ante todas las circunstancias. Debemos comprender que la apertura es el campo de juego de las emociones y relacionarnos con nuestro prójimo sin artificialidad, manipulación ni estrategias.

Tenemos que experimentarlo todo completamente, sin tratar de escondernos dentro de nosotros mismos como la marmota que se oculta en su madriguera. Esta práctica libera una energía tremenda que, por lo general, se ve constreñida porque intentamos mantener puntos de referencia fijos. Los puntos de referencia son el proceso que utilizamos para alejarnos de la experiencia directa de la vida cotidiana.

Al principio, el intento de permanecer presentes en el momento puede provocar cierto temor. Pero, si damos la bienvenida a la sensación de temor con plena apertura, atravesaremos ese obstáculo creado por nuestras pautas emocionales habituales.

Cuando llevamos a cabo la práctica de descubrimiento del espacio, debemos experimentar un sentimiento de plena apertura hacia todo el universo. Tenemos que abrirnos con absoluta simplicidad y desnudez mental. Ésta es la poderosa aunque ordinaria práctica de dejar caer nuestra máscara de autoprotección.

En la meditación, no tenemos que establecer división alguna entre la percepción y el campo de percepción. No debemos parecernos al gato que acecha a un ratón. Debemos comprender que el objetivo de la meditación no es sumergirnos “profundamente” en nuestro interior ni retirarnos del mundo. La práctica es libre, carente de conceptos, sin introspección ni concentración.

El vasto espacio sin origen de la luminosa sabiduría espontánea es la base del ser y el principio y el final de la confusión. La presencia de la sabiduría en el estado primordial carece de predilección por la iluminación o la no-iluminación. La base del ser —también conocida como la mente pura original— es la fuente de la que emergen todos los fenómenos. También recibe el nombre de la Gran Madre, ya que es la matriz potencial donde todas las cosas aparecen y se disuelven en su perfección natural y espontaneidad absoluta.

Todos los fenómenos son completamente claros y lúcidos. El universo es apertura sin obstrucción. Todas las cosas están interpenetradas.

Para ver todas las cosas en su desnudez, con claridad y sin oscurecimientos, no hay nada que alcanzar o realizar. La naturaleza de los fenómenos aparece naturalmente y se halla espontáneamente presente en la conciencia que trasciende el tiempo. Todo es naturalmente perfecto tal como es. Todos los fenómenos emergen, de manera única, como parte de una pauta en continua transformación. Esa pauta vibra plena de sentido y significado a cada instante, pero no podemos apegarnos a su significado más allá del momento en que se presenta.

Ésta es la danza de los cinco elementos donde la materia es un símbolo de la energía, la energía un símbolo de la vacuidad y nosotros mismos un símbolo de nuestra propia iluminación. Sin necesidad de esfuerzo ni de práctica en absoluto, la liberación o la iluminación está ya con nosotros.

La práctica del dzogchen es la misma vida cotidiana. Puesto que no existe un estado inferior, no hay necesidad alguna de comportarse de un modo especial o ni de alcanzar nada por encima o más allá de lo que ya somos realmente. No debemos cultivar ningún sentimiento de esfuerzo por lograr alguna “meta extraordinaria” o un estado “superior”.

Esforzarse por alcanzar ese estado es una neurosis que sólo nos condiciona más y obstruye el libre flujo de la mente. También debemos evitar pensar en nosotros mismos como personas carentes de valor, puesto que nuestra verdadera naturaleza es naturalmente libre y no condicionada. Estamos intrínsecamente iluminados y, en consecuencia, no carecemos de nada.

Cuando abordamos la práctica de la meditación, tenemos que hacerlo de manera tan natural como comer, respirar o defecar. No tenemos que convertirla en un acontecimiento especial o formal, lleno de seriedad y solemnidad. Debemos comprender que la meditación está más allá del esfuerzo, la práctica, los objetivos, las metas y la dualidad entre liberación y no-liberación. Nuestra meditación siempre es perfecta. No hay necesidad alguna de corregir nada. Puesto que todo lo que surge es el juego de mente, no existe la meditación incorrecta, ni necesidad alguna de juzgar los pensamientos como buenos o malos respectivamente.

Por lo tanto, debemos sentarnos simplemente, permaneciendo sencillamente en nuestro propio lugar y en nuestra propia condición tal cual es, sin pensar que estamos “meditando”. Nuestra práctica debe carecer de esfuerzo, de tensión, de cualquier intento de control o manipulación para intentar que sea más “apacible”.

Si descubrimos que estamos alterándonos del modo antes descrito, sencillamente dejamos de meditar y descansamos y nos relajamos un rato. Luego, reanudamos nuestra meditación. Si tenemos “experiencias interesantes” durante la meditación o después de ella, debemos evitar convertirlas en algo especial. Perder el tiempo pensando en esa clase de experiencias es una mera distracción y un modo infalible de perder la naturalidad. Esas experiencias sólo son signos de la práctica y deben ser consideradas como eventos pasajeros. No debemos intentar repetirlas porque eso sólo sirve para distorsionar la espontaneidad natural de la mente.

Todos los fenómenos son atemporales y completamente nuevos o frescos, absolutamente únicos y completamente libres de los conceptos de pasado, presente y futuro.

El continuo flujo de nuevos descubrimientos, revelaciones e inspiraciones que emerge a cada momento es la manifestación de nuestra propia claridad. Debemos aprender a ver nuestra vida cotidiana como un mandala o como el ornamento luminoso de las experiencias que irradian espontáneamente de la naturaleza vacía de nuestro ser. Los elementos que forman nuestro mandala son los objetos cotidianos de nuestra experiencia moviéndose en la danza o el juego del universo. Gracias a ese simbolismo, el maestro interior revela el significado profundo y último del ser. Por lo tanto, debemos ser naturales y espontáneos, aceptándolo todo y aprendiendo de todo. Eso nos permitirá percibir el lado irónico y divertido de muchos acontecimientos que, por lo general, nos irritan.

La meditación nos permite ver a través de la ilusión del pasado, el presente y el futuro, con lo que nuestra experiencia deviene la continuidad del ahora. El pasado sólo es un recuerdo poco fiable sostenido en el presente. El futuro sólo es la proyección de nuestras concepciones presentes. El presente mismo se desvanece tan pronto como tratamos de asirlo. Entonces, ¿por qué molestarnos en tratar de dar consistencia a la ilusión?

Tenemos que liberarnos de nuestros recuerdos y de todos los prejuicios acerca de qué es la meditación. Cada instante de meditación es completamente único y pleno de potencialidad. En ese momento, no podemos juzgar nuestra meditación en términos de experiencia pasada ni de secas teorías o retóricas vacías.

La mera inmersión en la meditación en el momento presente, con todo nuestro ser, libres de dudas, aburrimiento y excitación, es la iluminación.





Sunday, November 05, 2017

Alimentando a nuestros demonios

Entrevista a Lama Tsultrim Allione 





Qué la llevó al budismo? 
Un libro que me regaló mi abuela, filósofa, cuando tenía 15 años. Lo leía por la noche subida al tejado, y en una ocasión oí cómo caía la pinaza.

Pues tiene buen oído. 
...Por primera vez fui consciente de lo que significa estar despierto al despertar.

Experiencia germinal. 
Sí. Cuatro años después, a los 19, me fui a India a estudiar, luego al primer monasterio budista de Occidente, en Escocia, y después a Nepal, donde estudié con el XVI Karmapa, que acabó ordenándome monja. Viví retirada tres años en el Himalaya.

¿Cuándo nacieron sus hijas? 
Volví a Occidente con 25 años. Era la única monja budista en América, una rara, y soñaba con un bebé. Se lo dije a mi maestro, que se puso a reír a carcajadas: "Todas las monjas deberían tener hijos".

Y se casó. 
...Y ya no tenía tiempo para meditar. Hoy sé que meditar y tener una actitud compasiva es fácil cuando vives sola y ningún bebé te hace pasar las noches en blanco.

Tuvo tres hijos más. 
Sí, y dejé de meditar. Sentía que había perdido una oportunidad. Pero hubo un punto de inflexión: mi hija murió súbitamente a los dos meses. Las historias de los grandes maestros budistas estaban protagonizadas por hombres y hasta entonces pensaba que en ellas podía hallar inspiración.

¿Ya no? 
Sentía que el dolor de la muerte de un hijo se vivía distinto desde lo femenino y tuve la necesidad de encontrarme con maestras. No hallé consuelo, pero me di cuenta de que la experiencia espiritual de una mujer es diferente de la de un hombre, y que todas las religiones del mundo fueron creadas por hombres para los hombres.

¿Somos diferentes espiritualmente? 
La mujer está más conectada con lo emocional. Somos muy conscientes de la interconectividad, en especial con los hijos, y más compasivas. Nos involucramos mucho en las relaciones, queremos mejorarlas.

Hay más mujeres en cualquier Iglesia. 
Y somos mayoría en cualquier centro de estudio de la espiritualidad, pero siempre hay un hombre dirigiendo y diciendo a las mujeres lo que tienen que hacer.

¿Qué aprendió del matrimonio? 
Tiene el potencial de llevarte por un camino muy profundo, ves tu parte oscura reflejada en el otro: una gran oportunidad para crecer. Y la sexualidad, entendida como esa unión profunda, tiene un potencial para el camino espiritual muy poderoso.

También crea mucha frustración. 
Porque la base debe ser una relación muy íntima, y no suele haberla. Para que el sexo sea satisfactorio debe existir una conexión de corazón y profundidad, entonces en el microcosmos encuentras el macrocosmos.

¿Cuándo se enfrentó por primera vez a sus demonios? 
Peleándome con mi segundo marido por la custodia de mi hijo. Vivíamos en Italia y yo quería volver a EE.UU. La noche antes del juicio realicé la práctica del chöd.

Alimentó su demonio. ¿Cómo se hace? 
Los demonios son problemas: un dolor físico o emocional, aquello que nos está absorbiendo la energía. Lo normal es que luchemos contra él, que intentemos controlarlo.

¿Mejor invitarle a pasar? 
Pues sí. Debes personificarlo, darle una forma física, e intentar averiguar qué es lo que necesita. Transformarte en ese demonio, sentir y pensar como él, para así poder darle el néctar de cómo se sentirá si obtuviera lo que necesita.

Póngase como ejemplo. 
Temía perder a mi hijo. Imaginé ese miedo como un ser y lo alimenté con seguridad y ternura, y también visualicé a mi marido obteniendo lo que necesitaba: el amor y la presencia de su hijo. Al día siguiente todo cambió: "Estoy seguro de que vas a facilitarme la relación con mi hijo", me dijo, y así fue.

Un cambio milagroso. 
Impactante, tanto, que me dediqué a estudiar esta práctica creada por una maestra espiritual tibetana del siglo XI.

Pero si uno siente ira y la alimenta, ¿no se vuelve un monstruo? 
Se trata de buscar qué hay debajo de esa ira, cuál es la necesidad real, y eso es lo que tú alimentas. Hay que preguntarle: "¿Qué es lo que realmente necesitas?".

Tiene sentido. 
En nuestra sociedad solemos reprimir cualquier cosa que surja que sea problemática, pero no se trata de luchar contra, sino de comprender y alimentar.

Una budista que ha trabajado la armonía... ¿se ha divorciado dos veces? 
Del primero me quedé embarazada, éramos muy jóvenes. Duró unos tres años. El segundo, un director de cine italiano, resultó ser adicto a la heroína y a otras mujeres.

Ha sufrido usted... 
Todos tenemos miedo, somos celosos, codiciosos, rabiosos..., ignorarlo no es la solución, tenemos que ser compasivos con nuestro lado más oscuro, comprenderlo, acompañarlo, dialogar con él como una madre.



Thursday, September 15, 2016

Aquello que olvidamos en la clase de yoga




     En lugar de horas de vuelo, los profesores de yoga tenemos horas de mirar personas. Con la propia práctica uno va dejando de mirar las posturas, poco le interesa el estiramiento del cuádriceps y empieza a mirar las maneras en que las personas hacen las posturas o mejor dicho empieza a mirar a las personas y sus conductas. Como uno es practicante aprovecha cada mirada sobre el otro para aprender sobre sí mismo.
     Como uno está mirando de una manera sistémica al ambiente de la clase, va viendo los mecanismos de cada persona, todo queda expuesto a través de los gestos de todo tipo: están los que suspiran y se quejan, los frustrados que nunca les das la clase que quieren, los que se sacan la pelusa de la ropa, los que se les baja la remera, los que cuando decís “relájense sin tratar de bajar más” se ponen colorados de la fuerza que están haciendo, están los que hacen lo que quieren, o los que quieren ir a su tiempo, los que te miran de costado para que entiendas que no quieren hacer esa postura, los que miran al de al lado, los que miran a la chica con escote (o al escote de la chica), los que se tocan un lugar para que te des cuenta de que ahí les duele, los que cuando te acercas a ayudarlos y le decís “dejá que yo te acomodo” te endurecen la pierna o el brazo y se hacen el muertito de duros, están los que hacen fuerza en las posturas en las que tienen que relajarse y quieren relajarse en las posturas que tienen que hacer fuerza, están los que vienen cansados que en realidad vienen por la relajación del final y se “aguantan” la clase con fastidio, están los que llegan hasta ahí y los que quieren optimizar la postura hasta que casi se transforma en otra, están los que se aburren y esperan las consignas, los que se aburren porque no saben sentir, están los que “te leen” porque están “re alineados”, están los que saben hacer asanas “re difíciles” pero no saben que hacer cuando pasa más de dos segundos en una "postura fácil", están los que quieren llamar la atención, los que se hacen que de repente se dieron cuenta que les incomoda algo de la ropa o del lugar justo en esa postura que no pueden hacer, están los que pelean en el espacio cuando hay mucha gente y los que invaden el espacio cuando hay mucha gente, están los que tienen en cuenta al otro en una torsión y están los que si no te corres te patean la cara. Están los que te cuentan una cosa cuando te hablan pero que cuando los ves hacer la clase ves otra. Y las combinaciones de muchos de estos también. 
     Podría seguir infinitamente demostrando algo muy simple: que las conductas humanas que vemos a diario en el cotidiano se ven reflejadas como mecanismos inconscientes durante la clase de yoga. Para el practicante, es un buen método o parámetro para ver en que estado se encuentra, cómo está percibiendo la realidad. Siempre les digo: la actitud con la que hacen la clase de yoga es la misma que tienen en la vida, los mecanismos, los gestos, las maneras que surgen en la clase de yoga son los mismos que usamos a diario. 
     Por eso si no sabemos disfrutar es probable que nos aburramos en la clase, si estamos cansados es probable que hagamos todo de forma rutinaria sin sentir, si estamos distraídos aparecerán montones de pequeños gestos, acomodarse el pelo, mirar a otros, sacudirse el polvo de la ropa, sonarse los dedos de los pies, y mil mañas más, si estamos frustrados es probable que bufemos, respiremos fuerte, frunzamos el ceño, apretemos la mandíbula, si nos molesta el entorno o nos resistimos a lo mundano, en la clase podrá aparecer como alergia, sonarse la nariz, acomodarse todo el tiempo sin encontrar lugar porque el de al lado me molesta, cuando estamos saturados o estresados con mucha energía mental por hacer mil cosas aparece como fatiga o dolor corporal y así y así y así y así. 
     Uno es un gran símbolo que puede leer, y por ello estos estos pequeños gestos que representan maneras en que uno se relaciona con la realidad o momentos mentales de uno, no tienen que ver con un alumno que recién empieza, justamente, la mayoría de las veces son los practicantes más viejos los que más mañas desarrollamos y los que menos “hacemos yoga”, en el verdadero sentido claro. Por supuesto que al final la clase erosiona todo eso, al menos momentáneamente, todos llegamos de una manera y luego surge mayor claridad. Así que en definitiva para el fin de la clase hemos recuperado un poco de nuestra frescura. Pero nos hemos perdido en el camino la oportunidad de percibir un montón de cosas.
     En el yoga las cosas no se tratan del resultado sino de ser capaces de encontrar una comodidad y un disfrute en lo que se está haciendo.
     Hay una parte del cuerpo que no se tiene en cuenta muchas veces en las asanas y que muchas veces sintetiza a todos los otros gestos: la cara. La cara es muy importante. Recuerdo que hace mucho tiempo atrás leí un libro de inteligencia emocional que decía que aquellas personas que tenían una gestualidad facial rica tenían más posibilidades de conectarse con esa inteligencia.
No deja de sorprenderme la cara de “toor” con que algunas personas realizan no solo una clase sino todas las clases. Y ya sabemos que esa expresión no se caracteriza por su riqueza y variedad, es más bien como la zona del cuerpo: bastante fija. Por supuesto que si la cara está de esa manera, la persona se está sintiendo acorde a eso, no conozco todavía una persona que se sienta bien y feliz y tenga esa expresión de raya a la mitad del rostro. Por supuesto que hablo de una actitud no de poner cara de feliz cumpleaños, también están los que sonríen cuando en realidad se siente mal. Eso se nota.

     Entonces pienso: “la clase de yoga es algo que estamos haciendo como una práctica para nosotros, es nuestro espacio, nuestro momento para disfrutarnos, para sentirnos, para volver a tomar un aire. Y sí: me duele, me fastidia a veces, pero también disfruto y me siento viva. Lo que me pregunto muchas veces es: si no podemos siquiera ser conscientes de la expresión que tenemos, si no podemos sentir que esa parte del cuerpo como la cara, no se está relajando, sino que está expresando todo mi trabe, y no estoy hablando de un momento (porque eso nos pasa a todos), estoy hablando de sostener una actitud, entonces como voy a profundizar en aspectos más sutiles. ¿Qué sentido tendría? 
     Empecemos entonces por lo básico, démonos espacio para disfrutar de aquello que nos gusta hacer, dejemos de cumplir con la clase de yoga como si marcáramos tarjeta, dejemos de decir que el yoga me hace bien después de la clase, y disfrutemos el durante, porque sino no hacemos más que usar la práctica para seguir fomentando nuestra neurosis. Sientan el prana cada vez que se mueven, cada vez que tira, sientan lo que está más allá del cuerpo y de la mente, los mundos de sensaciones que se esconden detrás de nuestra percepción limitada y atontada, la sensación de coherencia que subyace a nuestra estupidez. Y mientras tengamos la oportunidad, no la desperdiciemos, ¡Disfrutemos! Con el tiempo, veremos como una cara (léase actitud) de disfrute durante la clase se extiende a nuestro cotidiano y viceversa. Entonces, descubriremos que el yoga no nos enseña a hacer posturas cada vez más difíciles, el yoga es la práctica de rescatar lo esencial, lo que está detrás de todo eso, nos enseña a volver a ser coherentes, con nuestra propia naturaleza y el disfrute es una capacidad olvidada pero intrínseca. Como decía la Madre Teresa, “La paz comienza con una sonrisa”. Sonriamos desde adentro.  


El tigre del cielo

por Lama Bar-ché Dorje 



“El tigre es el símbolo de la ferocidad libre de ataduras. El león tiene el poder de la fuerza y la dignidad – pero el tigre exhibe más que dignidad algo salvaje. Uno podría llamar este tipo de cualidad salvaje “la dignidad natural de la arrogancia modesta”. Este es un extraño ensamblaje de palabras – pero el tigre no se explica fácilmente. Las cualidades reales se le adjudican al león, y el león en cuestión es usualmente descrito como un macho. El tigre, como sea, es indudablemente hembra, y su poder conlleva el terror de lo desconocido y de lo inconocible. El tigre es despiadadamente juguetón y juguetonamente despiadado – ella es la tierra de base de la loca sabiduría.

La danza del tigre está relacionada con la conducta simbólica y la manera en que el tigre se mueve a través de la vida. El tigre está siempre relajado y natural. Camina a través de la jungla con impecable soltura, sin preocuparse absolutamente de nada. El tigre por ser totalmente natural y tener confianza en su ser, siempre tendrá un efecto en sus entornos. El tigre no se preocupa de perder la cara o de apegarse a una imagen fija. El tigre no tiene nada que probar. El tigre está totalmente relajado pero listo para saltar a la acción si esto es necesario. Sus acciones no están gobernadas por la esperanza y el temor. El solo reacciona en cada situación de una manera totalmente espontánea y natural. Él no se preocupa acerca de los resultados o del futuro. Simplemente hace lo que necesita ser hecho en las circunstancias que surgen en su vida. 

Los tigres femeninos y masculinos representan la cualidad iluminada de la fiereza lúdica – rolpa’i trö (rol pa’i khro). Aquí la sensación de absoluta solemnidad impregna la idea habitual sobre lo lúdico con un dinamismo resultante que Ngak’chang Rinpoche, uno de mis Lamas Raíz describe como “aplomo salvaje”. La cualidad de ‘protección’ aquí se relaciona con la textura de la propia vida como un practicante. Uno está dispuesto a tomar riesgos y dispuesto a estar vivo al máximo de su capacidad en cada situación.


El tigre macho nos protege de nuestra búsqueda de comodidad, y la tigresa nos proteje de nuestra sensibilidad neurótica. La imagen del tigre prevalece en la iconografía tántrica. El tigre se asocia con el poder visionario del yidam, por ello tantos yidams visten una pollera de piel tigre. El tigre, y especialmente la tigresa sonel símbolo de la loca sabiduría de Dorje Tröllö (la más airada de las ocho manifestaciones de Padmakara). El tigre del cielo fue además un yidam bön que ya existía previo al budismo. El hecho de danzar quiere decir sintonizarse con esto. Danzar no es estar en lucha con la vida. Danzar es el comprometerse en las circunstancias de la vida sin comprometer tu naturaleza porque tu naturaleza danza con la naturaleza de los fenómenos como una continua corriente de realidad. Danzas con todo y cuanto más capacidad tienes, más reconoces que tus circunstancias son un reflejo de tu mente

La manera en que percibes y respondes en la vida es la visión kármica en la que estás metido. Así que sea como sea que veas las cosas y reacciones sobre ellas esa es tu realidad. Así que al cambiar tu mente, energía y cuerpo, cambias tu realidad. El tigre ve las cosas simplemente naturales como son y reacciona sobre ellas tal como son.”


Friday, August 19, 2016

Canto de Machig Labdrön


Junto
 a 
la 
puerta 
de 
la 
cueva
 rocosa
 donde
 vivía
 Machig
 se sentó el 
Abad de un monasterio cercano.
Se 
dirigió a 
Machig:
 “Muchacha,
¿qué 
estás 
haciendo aquí?, 
en 
este 
lugar
 donde 
no 
hay 
hierba
 ni 
agua
ni 
nada 
de 
alimento.
¡Una 
mujer solitaria! 
¿Vives
 aquí
 para 
estar 
tranquila 
o 
por 
algún 
otro propósito?”
Como
 respuesta, 
Machig
 cantó:

Soy
 la 
mendiga 
Labdron Que 
va 
a 
la 
ermita 
terrorífica 
¿Tranquila?
 Sí,
 estoy 
tranquila. 
¿Ocupada?
 Pues 
sí,
 estoy 
ocupada. 
Tranquila Porque 
no 
tengo
 ninguna
 razón
 para 
estar 
activa. 
Y 
ocupada Porque 
no 
tengo 
ni 
un 
momento
 de 
flaqueza 
ni 
de 
ocio. 
Yo,
 la 
mendiga,
 no 
me 
aparto 
de 
las 
enseñanzas. 
Esta 
mendiga
 no 
se 
fía 
del 
enemigo,
el
 samsara. 

Entonces 
el 
Abad 
comentó:
“Muchacha,
 ¿Vives
 en 
este
 sitio 
tan
 alto 
con
 hambre 
o 
en 
la 
abundancia?” De
 nuevo 
Machig 
le 
contestó:

Soy 
la 
mendiga 
Labdron
 que 
vive 
en 
la 
ermita
 de 
la 
montaña. 
¿Esta 
mendiga
 tiene
 hambre? 
Sí, 
tengo
 hambre. 
¿Y
 vive en 
la
 abundancia? 
Sí,
 en 
la
 abundancia 
Estoy 
hambrienta
 porque
 no 
tengo 
nada
 de 
comida.
Soy
 muy 
rica 
porque 
practico 
el
 estado
 de
 Dharmata. 
Sigo 
las 
doctrinas
 de 
la
 conducta
 del 
Dharma,
 libre
 de
 decadencia. 
¡Esta 
mendiga
 no 
confía
 en 
la 
avaricia
 ni 
en 
el 
duro 
egoísmo! 

Así 
fue 
su 
canto. “
Ahora
 bien,
 muchacha,
 ¿estás
 bien 
aquí
 o 
estás
 mal?”
respondió 
el
 Abad,
 a 
lo 
cual
Machig
 replicó:

Soy 
la 
mendiga 
Labdron
 que 
vive 
en 
la 
ermita
 de 
la 
montaña. 
¿Bien?
 Bueno, 
sí,
 está 
bien.
¿Mal? 
Sí, 
también
 está 
mal. 
Bien 
porque
 mantengo 
el 
linaje
 de 
los
 siddhas. 
Mal 
porque 
en 
mi 
círculo 
de 
relación 
sólo
 hay 
mendigos. 
Sigo 
las 
doctrinas
 del
 sagrado 
Dharma 
que 
es 
igualitario 
y 
sin 
prejuicios. 
Esta 
mendiga 
no 
confía
 en 
el
 enemigo 
de 
los
 ocho 
Dharmas 
mundanos.

Entonces
 dijo 
el 
Abad:
“Chica,
 en
 este 
sitio 
tan 
desolado, 
¿vives
 con 
valor
 o
 con
 miedo?”
De 
nuevo
 respondió 
Machig: 





























































La 
esperanza 
de 
alabanza 
y
 el 
miedo 
al
 reproche;

la 
esperanza
 de 
ganancia
 y 
el 
miedo 
a 
la pérdida;

la
 esperanza
 de 
fama 
y 
el 
miedo 
a 
la
 mala 
reputación;

la 
esperanza 
de
felicidad 
y 
el 
miedo 
a 
la 
desdicha. 
Soy
 la 
mendiga 
Labdron 
que 
va
 a 
la 
ermita 
aterradora. 
¿Valiente? 
Si
 soy 
valiente 
¿Cobarde? 
Sí, 
también 
tengo 
miedo. 
Valiente, 
porque 
voy 
a 
las 
temibles
 montañas 
de
 nieve.
Cobarde,
 porque 
temo
 los 
sufrimientos 
del 
samsara.
Esta
 mendiga 
no
 confía 
en
 su 
amado
 cuerpo 
ilusorio. 
Yo,
 la 
mendiga, 
sigo
 las 
doctrinas 
del 
Dharma 
directo.


Monday, May 02, 2016

Cambio

Extracto del libro “Gypsy Gossip” de Dungse Thinley Norbu Rinpoche 


Algunas personas dicen que el cambio es bueno, otras dicen que es una actividad inestable. ¿Qué pensas vos?
En verdad, el Dharma es para cambiar: de un espacio bajo, a un espacio alto, de un espacio estrecho a un espacio abierto, de un espacio malo a un espacio bueno, de un espacio artificial a un espacio natural, de un espacio denso a un espacio sutil, de la sustancia a insustancialidad, del sufrimiento a la felicidad.
Pero cuan triste es el cuento. Los profesores están enseñando y los que escuchan que están escuchando, ¿realmente están escuchando?, ¿están ellos aceptando las enseñanzas del mahayana y el vajrayana?
Si tratamos de cambiar, entonces a los budistas mahayana no les gusta, especialmente a los orientales. Ellos piensan que es malo cambiar, que es una actividad que tira para atrás o algo contrario al Dharma. Por supuesto, es malo cambiar de lo superior a lo inferior, de lo abierto a lo estrecho, de lo bueno a lo malo, de lo natural a lo artificial, de lo sutil a lo denso, de la felicidad al sufrimiento.
¿Cual es el beneficio del Dharma si ese es el cambio?
El  Buda atravesó cambios continuamente hasta la iluminación. ¿Fue malo entonces el, por cambiar del samsara al nirvana, de la visión impura de los fenómenos a la visión pura de ellos?
Si no nos gusta el cambio, entonces no hay necesidad de comer comida fresca, solamente esperemos hasta que los gusanos hayan hecho sus casas, la comida este podrida y enfermemos nuestros estómagos. Si no podemos cambiar el estómago solo esperemos hasta que los gusanos hayan infestado nuestra alguna vez fresca comida. Si no nos gusta el cambio para que nos molestamos con las ropas limpias, esperemos solamente hasta que los piojos se enzarcen en una guerra unos con otros. Si no nos gusta el cambio, solo pretendamos estar felices siempre. Si no nos gusta el cambio tratemos de negar que los fenómenos están cambiando siempre. ¿Cómo vamos a controlar este cambio? El Buda enseñó que el cambio es el camino.  
Muéstrame un lugar en el que podamos estar sin cambiar. Si queremos descansar y permanecer en el dharmakaya, debemos cambiar. Pero si todo lo que queremos es atontamiento y estupidez, entonces ¿que es lo que alguien puede hacer por nosotros?, ¿qué podemos hacer por nosotros?.
Por estos días, se dice que la actividad es muy importante, incluso si somos practicantes vajrayana o mahayana. Muchos profesores han dicho esto a sus discípulos y muchos discípulos lo creen. ¿Es esta actividad pura creada por la mente dualista o por la mente no dualista? Si es creada por la mente dualista o confusa, entonces la mente se vuelve cada vez más nerviosa. Dependemos siempre del dualismo y entonces creamos más y más poder neurótico y conceptos. ¿Cuándo es que vamos a liberar la mente de esto?
Mas y más estamos esperando la actividad pura y rechazando la actividad impura. A causa de estos continuos miedos y esperanzas, creamos cada vez más fenómenos impuros. Sin embargo el cambio depende de nuestra propia capacidad y se desarrolla a través de nuestras intenciones. Como sea, no podemos medir con nuestra propia capacidad las habilidades de otros. ¿Cómo podemos medir las intenciones de otros? ¿La mente de otro? No nos dejemos atrapar en el juicio.
Ya sea que deseemos conocimiento mundano o conocimiento del dharma, debemos hacer nuestro propósito acorde a nuestra propia capacidad. Si actuamos por sobre nuestra capacidad, incluso aunque pudiera haber recompensas temporales, finalmente nos destruiremos a nosotros mismos a través de esta indulgencia. Por ejemplo, un burro codiciaba los cultivos pero tenía miedo de aproximarse en su apariencia natural como un burro y ser golpeado. Así que se vistió con una piel de tigre para aparecer más peligroso, pero los aldeanos tuvieron miedo del peligroso tigre, y lo mataron.
No estoy diciendo que deberíamos ser radicales y saltar al agua con ropas en favor del cambio. Está bien cambiar el estilo de vestir por una cuestión de entretenimiento, pero debemos ser cuidadosos, porque si nuestra intención es cambiar hacia la iluminación, no debemos preocuparnos demasiado con nuestros propios cuerpos o podríamos perder el gran cuerpo más allá del deseo.
Pareciera que nuestro punto de vista en cuanto al cambio viene solamente de la boca. Decimos que queremos cambiar hacia el nirvana pero en realidad hasta este día nunca hemos querido hacer semejante cambio.
No importa si no queremos cambiar, podemos anquilosarnos hasta que nuestros ojos se vuelvan débiles y continuamente tengamos que ajustar nuestros anteojos al final de nuestras narices. ¿Qué hacer?
Cuando la gente está motivada hacia el cambio externo, fácilmente se ponen eufóricos y orgullosos de cambiar. Pero en realidad, cambiar desde la mente dualista hasta la mente sublime, de la mente sublime a la mente elevada, de la mente elevada a la mente suprema, entonces uno debe incrementar el despliegue de las cualidades de sabiduría y reconocer continuamente la mente de sabiduría la cual no  necesariamente excita a la gente tan fácilmente.
En la antigüedad hubo muchos siddhas que alcanzaron la realización. Eran considerados parias de la sociedad debido a sus acciones poco ortodoxas. Pero a través de estas actividades  y cambios intrépidos fueron capaces de alcanzar la realización. 
Mientras que muchos de nosotros que hemos tomado votos, hecho promesas y tomado iniciaciones, aún no tenemos la intención de cambiar, sino que preferimos dar excusas sobre porqué no podemos practicar. Entonces tomamos más votos que a nivel último restringen el cambio.




Wednesday, April 20, 2016

Maravilloso no tener una mente cerrada e intolerante


Por  Ngak'chang Chögyam Rinpoche

Traducción: Marcela Cenzano



Maravilloso es asistir a cursos Budistas y escuchar la “Enseñanza”
Pero con una mente cerrada e intolerante, es sólo una colección de información compleja escrita en una sintaxis inusual.
Cualquier cosa que escuches, vas a tener que escucharla una vez más y escribirla en cuadernos que nunca vas a volver a mirar.
Es mejor ir a cualquier lado que te guste y escuches con
Presencia y un Corazón abierto
Como si fuera la primera vez.

Maravilloso es ir a Centros Budistas y celebrar las Festividades Tsog
Pero con una mente cerrada e intolerante, es sólo una forma de pasar el tiempo comiendo demasiada azúcar y almidón,
Cada vez que volvés a casa, sólo terminás volviendo otra vez, no sea cosa que haya quedado algo de chusmerío al cual quieras sumarte,
Es mejor con una presencia despierta  y  Bondad  compartir un buen vino con un  viejo amigo
Como si fuera la primera vez.

Maravilloso es practicar postraciones
Pero con una mente cerrada e intolerante, es sólo un catálogo de movimientos repetitivos
Cada vez que caes sólo tienes que levantarte nuevamente
Es mejor realmente “caer” o entrenarte en un gimnasio, o hacer cualquier cosa que realmente te guste con una presencia despierta y Bondad
Como si fuera la primera vez.

Maravilloso es cantar una Sadhana e invocar a los Seres de la Conciencia despierta
Pero con una mente cerrada e intolerante, da lo mismo que recites la guía telefónica
Aún cuando  ocasionalmente “llamés” a alguien por teléfono, nadie va a querer hablar contigo
Es mejor imitar al viento en los árboles o cantar Blues con Presencia despierta y Bondad
Como si fuera la primera vez.
  
Maravillo es recitar los mantras de la presencia despierta y cumplir con los compromisos
Pero con una mente cerrada e intolerante, es sólo una obsesión con los números que no suma demasiado
Cada sílaba que pronuncias es “la que viene después de la que está primero”
Es mejor tener Conciencia despierta y Bondad y emplear la lengua en una lingüística astuta e inteligente
Como si fuera la primera vez.

Maravilloso es ser vegetariano y vivir de una manera gentil y no violenta
Pero con una mente cerrada e intolerante, el verdadero significado de la Enseñanza es masacrado
Cada plato de porotos y tofu que comes derrama la sangre que da vida al compromiso real
Mejor es comer el jamón de Parma y la pizza de pepperoni de la Conciencia despierta y la Bondad
Como si fuera la primera vez.

Maravilloso es tener una mente clara y evitar el estado de embriaguez
Pero con una mente cerrada e intolerante, te intoxicas con el veneno de tus propios conceptos
Todo aquello  de que te abstengas y  reprimas, siempre se convertirá en algo que te hará sentir tenso
Es mejor bañar tu mente en el delicioso vino Barolo de la Conciencia despierta y la Bondad
Como si fuera la primera vez.

Maravilloso es mantener las enseñanzas del Vinaya y difundir la tradición de Buddha
Pero con una mente cerrada e intolerante, estás más o menos “jodido” de todas formas
Todo lo que no hagas con tu cuerpo, ya ha pasado por tu cabeza de todas maneras
Es mejor tener Pasión Espaciosa y  Espacio Apasionado  y estar completo en la Conciencia despierta y la Bondad
Como si fuera la primera vez

Maravilloso es ir a la sala de práctica y sentarse en silencio
Pero con una mente cerrada e intolerante, es sólo hacer  tiempo hasta que llegue la hora del descanso en el trabajo y empezar con el chusmerío
Cada rumor que escuchas es sólo uno más para pasarlo y que se conozca
Mejor es decir lo primero que viene a tu cabeza o hacer reír a la gente con Bondad y Conciencia despierta
Como si fuera la primera vez

Maravilloso es adquirir gran conocimiento de las Enseñanzas y Prácticas
Pero con una mente cerrada e intolerante, es sólo información interminable que congestiona tu cerebro,
Por cada categoría que conoces, habrá una nueva subdivisión que aprender
Mejor es tener Conciencia despierta y Bondad para ver lo que tenés en frente de tu nariz
Como si fuera la primera vez

Maravilloso es tomar el Iniciación para la práctica de la Transformación
Pero con una mente cerrada e intolerante, es sólo una forma para ocultar tu necesidad, frustración y aburrimiento con el camuflaje  del ritual oriental
Cada técnica que aprendes, sólo te da la oportunidad para romper otro compromiso
Es mejor sentarse en silencio sin pretensiones y vivir espontáneamente con Bondad y Conciencia despierta
Como si fuera la primera vez

Maravilloso es recibir la Transmisión de las enseñanzas de la Auto- Liberación
Pero con una mente cerrada e intolerante, es la más alta “glamorización” de la vanidad y el auto engaño
No tiene ningún sentido sentarse en la oscuridad con la mente y la boca de un maldito tiburón
Es mejor reconocer tu violencia como “hombre golpeador”, o tratar de vivir como una persona normal con Bondad y Conciencia despierta
Como si fuera la primera vez

Maravilloso es pasar tiempo en la presencia del Lama
Pero con una mente cerrada e intolerante, es sólo una oportunidad para obtener información técnica
Cada detalle que aprendes, sólo te hace más hambriento de una nueva versión de lo mismo
Es mejor tener Conciencia despierta y Bondad y hablar de tu condición real
Como si fuera la primera vez

Maravilloso es visitar a los amigos Budistas y compartir tus conocimientos
Pero con una mente cerrada e intolerante, es sólo una excusa para difamar otras disciplinas y sus Lamas
Cada opinión sectaria que expreses, sólo da lugar  a otra para llenar ese espacio
Es mejor sentarse solo en tu baño y cultivar la Conciencia despierta y la Bondad

Como si fuera la primera vez



Sunday, March 06, 2016

Sa che: el análisis de la tierra

 por Naila Castillo


“El microcosmos de nuestra vida individual 
es parte del macrocosmos de la realidad que nos rodea”
Dr. Nida Chenangtsang

Sa, quiere decir tierra, y che quiere decir análisis, es parte de gSowa Rigpa (la medicina tibetana) y considerado el Feng shui tibetano y consiste en el equilibrio de los elementos tierra, agua, fuego y aire en el espacio. El sa che es la disciplina que tiene en cuenta la observación de las construcciones, con sus orientaciones, los lugares donde son construidos, la manera de revertir obstáculos de energía que pueden llegar a afectar nuestra energía vital, la decoración y el uso de elementos de diversos materiales o formas y colores para compensar la falta o exceso de alguno de los elementos.
Su función consiste en comprender como las energías de los entornos y lugares influencian nuestra vida.
Hay tres tipos de Sa che relacionados con la astrología, la medicina y el tantrismo.
Podemos hablar de un sa che que tiene en cuenta los elementos externos, como ser una casa o una construcción o un jardín, como el sa che que se relaciona más con los elementos internos, como por ejemplo en el caso de la astrología.
Para que los espacios sean benéficos deben ser pensados y sentidos como un mandala. Los mandalas tienen cuatro entradas y un centro, de manera que los lugares “se apoyan” sobre esos mapas y las partes de una construcción o localidad deben ser coherentes con éste. Por ejemplo, se dice que en la tradición tántrica, la cocina debería estar en el sureste, ya que en ese punto predomina la energía de fuego, permitiendo así que cada vez que se encienda el fuego, este permita a su vez eliminar obstáculos y karma diario. El lugar donde esté la cama no debería estar orientado al sur ya que se dice que allí es la morada de yama, el señor de la muerte, lo que crea perturbaciones del sueño y pesadillas.


En la práctica del tantrismo, el sa che comienza a surgir como un proceso natural derivado de entender las señales del medio que nos rodea, además de percibir como nuestro estado mental cambia en determinados espacios, o cuando incorporamos determinados objetos a los lugares que frecuentamos. Hay una observación propia de los signos naturales que también se activan a partir de determinados estimulos. Si alguna vez meditaron en algún lugar agreste seguramente habrán tomado contacto con ello, donde al estar en un estado mental agitado, el entorno, como los pájaros o el viento o las personas, se agitan; y frente a un estado mental calmo, se hace un profundo silencio como si todo se suspendiera. Siempre recuerdo en un retiro con mi maestro, una persona comenzó a increparlo y se generó una situación muy tensa en la que me descompuse. En un momento dado cuando la “pelea” había llegado a un clímax de mala onda, cayó entre medio de ellos una caca gigante de pájaro. De pronto todo se detuvo y entonces mi maestro entendió que hasta ahí había que llegar. Nos paramos y el retiro continuó. Este tipo de signos cotidianos muchas veces se nos pasan por alto por estar demasiado ensimismados con nuestra propia mente. De manera que la práctica de sa che se relaciona directamente con la observación de cómo los espacios contribuyen o no a la energía del entorno, pero también como espejos de cómo uno influye con su confusión o claridad en el espacio también. Como dice el Amchi Nida Chenangtsang, “el sa che tiene el potencial de equilibrar nuestra vida de acuerdo con la ley de la interdependencia, la ley del karma, que son la base de la verdad relativa”.

     El palacio del Potala en Lhasa, antigua residencia del Dalai Lama y del gobierno. 
Fíjense como fue construida por encima de toda la ciudad, como si la custodiara. 


En el pasado, los nativos de los lugares tenían un desarrollo del sa che natural, observando a la tierra, que es el elemento madre o el elemento central tanto en el cuerpo físico como en el mundo material. Así sabían cuales eran los lugares indicados para levantar sus campamentos o sus casas, eran lugares protegidos de las inclemencias naturales, y lugares que recibían los mayores beneficios de la misma, les permitían crecer humana y culturalmente. A su vez, los sabios o ancianos de cada tribu nativa, se encargaba de estar en sintonía con los regentes que habitaban el lugar en otros planos. Había una mayor coherencia. Con la visión del tantrismo, tomar en cuenta las cualidades del lugar y transformarlo es algo que viene con la misma práctica, de la misma manera que entender cuales son las energías activas en el lugar y relacionarnos de la manera más adecuada a cada momento.


Si hay una cultura que tiene en cuenta a lo largo de su desarrollo en este aspecto, es la cultura japonesa, su desarrollo por ejemplo del wabi-sabi, que es una combinación de minimalismo con belleza es una clara expresión de ello. Los jardines japoneses donde rigen estos principios son elaborados teniendo en cuenta estos principios. De igual manera la cocina, es muy importante que estén presentes en un plato o en cada comida los cinco elementos, a través de los sabores, de los colores y de lo que aportan al cuerpo. Estas maneras más artísticas y/o sutiles de equilibrar o armonizar los elementos también podrían ser consideradas como parte del sa che, ya que tienen que ver con un impacto que nos producen. Este minimalismo es parte de lo que antes mencioné como sa che tántrico, un balance entre la tierra y las energías mentales. Trunga Rinpoche fue un gran explorador de esta disciplina, aunque no de forma protocolar. El dice en uno de sus libros que si uno tiene un objeto valioso y lo coloca en una habitación. Cuando uno abre la puerta y encuentra ese único objeto frente a sí, como un altar, eso produce un impacto, toda la habitación se impregna de esa energía. Cuando uno entra en una habitación cargada de objetos valiosos, eso produce confusión. No es lo mismo apreciar una pintura en un lugar adecuado, que tener un montón de pinturas colgadas. La percepción cambia y se da menos importancia. Los sentidos en la cantidad se descuidan, pero en la calidad se despiertan.  
Las formas de los lugares también influencian, como es el caso de Tíbet que decían que el budismo no podía arraigar en el lugar porque tenía la forma de un demonio recostado. El emperador mandó a construir templos en las “doce” articulaciones de la demonio, y construyó el famoso templo de Jokhang en el corazón. A partir de allí comienza la edad de oro del budismo. No tiene que ver con una creencia sino con las maneras en que la energía circula o no.


      Dos visiones aéreas del Matrimandir en Auroville, 
construído como el corazón energético de la ciudad. 

Como fuere, personalmente no me gusta ese aspecto de seguir determinadas reglas, porque eso torna la mente muy obsesiva. Uno debería saber o poder relacionarse con lo que esté a mano, pero a veces cuando tiene la oportunidad es interesante desarrollar nuestra sensibilidad para ver como reaccionamos en la tierra y todas sus manifestaciones, así como los demás elementos y ver que muchas veces nuestras emociones o estados de ánimo están relación directa con los entornos o lugares que frecuentamos. Es una disciplina muy interesante a observar y a explorar desde lo sensible; conocer el espacio que habitamos y jugar en el con los elementos nos lleva a conocer los elementos sutiles de nuestra individualidad.