Monday, September 21, 2015

La tradición Ngakpa: una entrevista a Khetsun Sangpo Rinpoché


"Este yogui andrajoso que habita en las montañas,
Mi cuerpo esta vestido con hábitos como los de un monje,
Y sin embargo, como un hombre común, tengo el pelo largo.
¡Yo no soy un monje, ni soy un hombre común, ni algo entremedio!
Yo soy un Ngakpa”
Una canción de Ngakpa Tsodruk Rangdrol Shabka Rinpoche
Khetsun Sangpo Rinpoche

Jeff Cox: No existe mucha gente en Occidente que comprenda lo que son los ngakpa. Tal vez el más conocido es el difunto Yeshe Dorje, quien fuera el “hombre del clima” de su Santidad el Dalai Lama, es decir, que se lo convocaba para que controle el clima en determinadas oportunidades. Me gustaría comprender más acerca de la pura tradición ngakpa.
Khetsun Sangpo Rinpoche: Los ngakpas se pueden casar y tener familias. Su práctica es esencialmente introspectiva y es una práctica verdadera.
JC: ¿El linaje ngakpa está más relacionado con trabajar con las fuerzas naturales, las entidades del clima, las entidades locales? ¿Poseen una tradición más chamánica?
KSR: Estamos también relacionados con rituales y ceremonias similares como las de las tradiciones chamánicas pero existe una diferencia distintiva. Es decir, para el ngakpa el propósito y el objetivo final es la iluminación para de esta manera liberar a los demás y a sí mismo. En general en la tradición chamánica nadie habla de iluminación, es solamente para la sanación y para obtener logros temporarios, que tal vez sólo sirvan para el bienestar en esta vida. El objetivo no es tan elevado.
JC: Entiendo. ¿Usted está diciendo que los ngakpas hacen cosas similares a las de los chamanes pero con el propósito de crear mejores condiciones para la iluminación, ya sean mentales o físicas?
KSR: Sí. Sencillamente, los ngakpas hacen lo que hacen no solamente para el bienestar del momento presente sino que también para la iluminación futura.

Ngakmas, practicantes tántricos femeninos

JC: Entiendo. ¿Hay algo más que Rinpoche desearía decir acerca de la tradición ngakpa?
KSR: Los monjes budistas toman sus votos pratimoksa, de los cuales existen doscientos cincuenta y tres. Pero de los ngakpas, con sus votos tántricos y sus samayas (compromisos), existen cien mil que ellos deben respetar en su estado mental. Se trata de la práctica a cada instante para mantener todo esto y no involucrarse con cosas no virtuosas.
JC: Cuando usted dice “cien mil votos” es como decir que en cada momento del día uno debe mantenerse consciente. No es que haya en realidad cien mil.
KSR: Sí, es metafórico.
JC: Mantener la mente pura todo el tiempo.
KSR: No pura, simplemente consciente.
JC: ¿Consciente?
KSR: Se necesita un alto grado de consciencia para mantener cien mil samayas. Así que si alguien mantiene ese tipo de consciencia, aunque parezcan exteriormente como seres muy sencillos, son en realidad grandes seres, están realizados o son grandes practicantes. De lo contrario, la mayoría de la gente, si no puede tomar votos de ordenación o mantener todos los samayas, entonces solamente puede hacer algún tipo de conexión con el Dharma, pero la iluminación les resultará muy difícil. No importa lo que uno haga, si no desea tomar votos de ordenación monástica entonces puede convertirse en un practicante secular. Lo único que tiene que hacer es mantener todos esos samayas y entonces se convertirá en un verdadero ngakpa.
JC: ¿Está diciendo que la práctica tántrica a la manera del ngakpa es más estricta que la de un practicante medio que hace práctica tántrica?
KSR: Exactamente. En un nivel mental es mucho más estricto.
JC: ¿Entonces un prácticante en un monasterio Nyingma quien ha tomado votos de pratimoksa y que además es un practicante tántrico no tendría las mismas expectativas que un practicante tántrico ngakpa?
KSR: La diferencia reside en que si usted no tiene una ordenación monástica, para no romper todos estos votos a cada momento, se necesita tener un alto grado de consciencia. Si usted permanece en un monasterio, los votos son mucho más fáciles de mantener.
JC: Entonces, si uno se tomara en serio la práctica, ¿por qué ser ngakpa cuando puede ser más fácil ser de otro modo? ¿Qué es lo que lo lleva a uno a elegir una vida ngakpa?
KSR: Muchos empiezan a seguir la tradición ngakpa porque desde las apariencias externas la vida se asemeja a la de un hombre común en la que uno puede hacer de todo: usted puede tener una mujer o beber alcohol. Pero lo que no saben de entrada es que existen restricciones muy sutiles y disciplinas o conciencia que deben acompañar esto. Es más difícil aún que permanecer en un monasterio.

JC: Dado que los practicantes permanecen en la vida, están transformando las condiciones de la vida cotidiana, no de una vida artificial, como en cierto modo, lo es un monasterio. Por lo tanto, si tu mente es lo suficientemente disciplinada para permanecer en un estado de consciencia como usted dice, entonces ¿el sendero ngakpa pueda que tenga más fuerza?
KSR: Sí. Si uno sigue todos los samayas tántricos, puede reconocer todos los venenos y puede progresar mucho más rápido, pero también es un sendero muy peligroso si uno no mantiene los samayas. El samaya roto trae consigo resultados aún peores. Ser un ngakpa es como ser una víbora dentro de una caña de bambú, o sube o baja, no existe salida lateral. Es mucho más peligroso y arriesgado. Existen solamente dos maneras: si uno realmente sigue la práctica del samaya, obtendrá los resultados más rápidos, obtendrá la iluminación y podrá ayudar a los demás, o si uno rompe el samaya, entra en la confusión.
JC: No parece ser un trabajo para cualquiera. ¿A veces uno elige este camino porque se ha nacido en una familia de ngakpas?
KSR: Si, esa puede ser una razón, como también lo que uno prefiera. Debido a su naturaleza física o inclinación mental o porque uno ha llegado a un determinado estadio como para tomar una consorte o lo que fuera.
Loppon (traductor): O si uno proviene de una familia de ngakpas: en mi pueblo, los veinticinco discípulos y sus descendientes en la zona mantenían al Dharma dentro de la familia. Los ngakpas de la familia nos reunimos en el pueblo y construimos un templo que llamamos el ngag kang, que significa la sala de reuniones de los ngakpas. No teníamos tanta formalidad pero debido a la influencia de la tradición monástica construimos este templo, reuniéndonos los días auspiciosos de cada mes para hacer rituales, y dar enseñanzas e iniciaciones. Pero esto en el caso de un linaje familiar particular: siempre es el hijo mayor el que se transformará en un ngakpa y al resto de los hijos se los manda al monasterio. Pero también existen otros que no son del linaje familiar que simplemente quieren ser ngakpas como para aprender el tantra sin dejar la vida social. Hay muchos así.

JC: El sendero ngakpa atrae a los occidentales pero tal vez no sea algo que se pueda recomendar.
KSR: Nadie dice que uno se haga o no un ngakpa; todo depende de la práctica. Uno viene a la enseñanza, empieza a practicar, y lentamente progresa. Cuando uno cultiva su mérito, la sabiduría se incrementa y obtiene esta consciencia; entonces espontáneamente uno mantiene todas las prácticas. Aquellos son los verdaderos ngakpas, los ngakpas que son verdaderos practicantes. Si realmente uno sigue los samayas, uno es un gran practicante y nadie lo puede ver desde afuera. 
Entrevista de Jeff Cox

Tuesday, September 01, 2015

La Canción del Dragón

un poema de Elías Capriles, extracto del libro "Cremation Grounds: Himalayan Retreat Poems from the Late Seventies and Early Eighties And a Few More Recent Poems"


Visión

Si vas a nadar al calmo y claro pozo azul
no tienes que cuidarte de los dragones:
ellos no estarán allí.
Cuídate de la aparentemente sin fin anaconda espiritual que,
seduciéndote a través de la calma y claridad del agua
te atrapará en los círculos viciosos de su cuerpo
hasta que el aliento del Espíritu te deje
y no puedas alcanzar la liberación final.

Permaneciendo en la Visión

Sin dejarte seducir por la anaconda
sigues reconociendo olas y corrientes
(incluyendo la superficie calma con corrientes subacuáticas
que constituyen la ilusión de una anaconda)
como y por el pozo azul, a través de su calma y claridad.
Permaneciendo en este pozo insondable e inoriginado
eventualmente surgirán grandes olas espumosas
y aparecerá el Dragón:
energía inconmensurable, poder ilimitado, con su furia
quemando progresivamente los sofocantes anillos del cíclico vivir.

Expresando la Visión

Al volverte Dragón, atrapas una nube,
y tu cuerpo no puede ya ser visto;
entonces nadie puede ya seguirte,
pues no dejas huellas mientras vuelas inobstruído por el Cielo.

Más allá de toda Práctica

Libre de identificación con el Dragón
—con su cuerpo, voz, mente, cualidades y actividades—
ya no hay seres para ti
y sin embargo los seres te perciben
coma una lluvia de "actividades" espontáneas y sin “yo”
que cae en el campo que ellos constituyen.
Finalmente, podrán concluir
que pasaste a la luz.

Tuesday, July 29, 2014

La quintaesencia de los Santos

Una oración que contiene los puntos esenciales de la enseñanza
por S.S. Dudjom Rinpoche



Muy precioso y bondadoso Guru raíz, señor del mandala, único, permanente e infalible refugio, sustenta con tu compasión a aquellos que, preocupándonos únicamente de la vida presente y sin albergar el pensamiento de la muerte, desperdiciamos éste nacimiento humano libre y bien favorecido.
Nuestra existencia, ese gesto efímero parecido a un sueño, si es dichosa, está muy bien; pero, si es desgraciada, también está bien; sin correr en pos de la alegría ni tratar de huir de la tristeza, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Esta vida humana, cual lámpara de mantequilla expuesta al viento, si es longeva está muy bien pero, si es breve, también está bien; sin constreñir aun más el lazo del ego, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
La existencia dedicada al placer, como una tentadora aparición mágica, si tiene éxito está muy bien; pero, si fracasa, también está bien. Rechazando los ocho intereses mundanos como si fuesen basura, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
La compañía, cual bandada de pájaros sobre la copa de un árbol, si se mantiene unida está muy bien pero, si se dispersa, también está bien; sin permitir que los otros nos arrastren de la nariz, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
éste cuerpo ilusorio, cual ruina centenaria, si se mantiene en pie está muy bien; pero, si cae reducido al polvo, también está bien. Sin preocuparnos por el vestido, el alimento o la medicina, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Los instrumentos del devoto, cual juguetes de un niño, si se guardan está muy bien pero, si se pierden, también está bien. Sin molestarnos por detalles carentes de importancia, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Dioses y demonios, cual reflejos en un espejo, si son favorables está muy bien; pero, si nos son adversos, también está bien. Sin tomar como enemigos a nuestras propias visiones ilusorias, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
La confusa palabrería, como un eco inasible, si no atrae nuestra atención está muy bien;pero, si nos interesa, también está bien. Tomando como testigos únicamente a las Tres Joyas y a nuestra conciencia, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Aquellas cosas que, cual cornamenta de ciervo, pueden mostrarse inútiles en momentos de necesidad, si no hacemos caso de ellas, está muy bien;pero, si no las ignoramos, también está bien. Sin depositar nuestra confianza en las artes y las ciencias mundanas, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Las ofrendas y el dinero de los devotos, cual veneno letal, si los recibimos está muy bien pero, si no los conseguimos, también está bien. Sin consagrar nuestra vida a acumular más negatividades, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
La posición encumbrada, cual excremento de perro revestido de brocados, si la alcanzamos está muy bien pero, si no llegamos a ella, también está bien. Percibiendo directamente nuestra propia podredumbre, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Los amigos y parientes, cual viandantes que se cruzan en el mercado, si son armoniosos está muy bien pero, si son hostiles, también está bien. Cortando el apego de la tensa cuerda que ata nuestro corazón, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Todas las posesiones materiales, como un tesoro descubierto en un sueño, si uno las posee, está muy bien pero, si no cuenta con ellas, también está bien. Sin hacer girar hacia nosotros la cabeza de los demás buscando halagos, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Los privilegios y el rango, que recuerdan al pajarillo encaramado en la copa de un árbol, si son elevados está muy bien pero, si son inferiores, también está bien. Sin tornarnos más mezquinos al desear una posición mejor, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Los sortilegios concebidos para causar daño, cual arma de doble filo, si somos capaces de utilizarlos está muy bien pero, si no podemos hacerlo, también está bien. Sin buscar la espada que segará nuestra propia vida, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
La recitación de las plegarias, como la letanía de un loro, si uno la pone en práctica, está muy bien pero, en caso de no hacerlo, también está bien. Sin alardear de todo lo que hacemos, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Las prédicas religiosas, que recuerdan al ruido de las cascadas de montaña, si son elocuentes está muy bien pero, si no lo son, también está bien. Sin confundir la mera palabrería con la auténtica enseñanza, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
El intelecto que juzga rápidamente, cual cerdo olisqueándolo todo, si es perspicaz está muy bien pero, si está embotado, también está bien. Sin permitir que se claven en nosotros los dardos del apego y el rechazo, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Las experiencias meditativas, como el torrente tras una tormenta de verano, si aumentan está muy bien pero, si disminuyen, también está bien. Sin imitar a los niños que persiguen el arco iris, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Las visiones puras, cual llovizna en la cumbre de una montaña, si surgen está muy bien pero, si no aparecen, también está bien. Sin tomar por reales las experiencias ilusorias, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Las libertades y las condiciones favorables, como una gema que otorga todos los deseos, resultan indispensables para poder practicar el santo Dharma. Así pues, sin arrojar aquello que ya tenemos en nuestras manos, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si no hallamos al glorioso maestro, que es la lámpara que ilumina el sendero a la liberación, no habrá modo de que reconozcamos nuestra verdadera naturaleza. Así pues, una vez que sabemos por donde transcurre el sendero, no saltemos al abismo y practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si no escuchamos el sagrado Dharma, que es como la medicina capaz de curar la enfermedad, no tendremos oportunidad de saber qué hacer y qué evitar. Así pues, cuando conocemos la diferencia entre el bien y el mal no nos abalancemos sobre el veneno y practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si no apreciamos la alternancia entre placer y dolor, que evoca a la sucesión de las estaciones, no podremos renunciar al samsara. Así pues, dado que es seguro que el sufrimiento siempre nos alcanzará, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si no podemos liberarnos ahora de nuestra situación samsárica, que se parece a una piedra caída en el fondo de un lago, tampoco seremos capaces de hacerlo en el futuro. Por ello, cojamos fuerte la cuerda de la compasiva Triple Joya y practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si ignoramos las virtudes de la liberación, que es como una isla saturada de joyas, no habrá forma de desarrollar determinación y perseverancia. Habiendo reconocido las ventajas de una victoria definitiva,practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si no saboreamos el néctar de las vidas de los grandes maestros, no podremos generar suficiente confianza. Así pues, si somos capaces de diferenciar entre la victoria y la derrota, no escojamos la auto destrucción y practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si no cultivamos el fértil campo de la Bodhicitta, no tendremos ninguna posibilidad de alcanzar la iluminación. De éste modo, sin ceder a la holgazanería cuando hay una gran meta que alcanzar, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si no mantenemos bajo control a nuestra propia mente, que es como un mono inquieto, no podremos evitar las emociones conflictivas. Por ello, sin actuar tan irreflexivamente como un loco, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si no rechazamos al ego, que es como una sombra que nos sigue a todas partes, no habrá manera de que arribemos al Reino del Gran Gozo. Así pues, cuando el enemigo se halla a nuestro alcance no lo tratemos como a un amigo y practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si no extinguimos los cinco venenos, que son como las brasas ocultas entre las cenizas, no podremos reposar en el estado natural. Así, sin criar víboras en nuestros bolsillos, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si no ablandamos nuestro carácter, que se parece al cuero endurecido de un saco de mantequilla, no podremos mezclar jamás nuestra mente con el Dharma. De éste modo, sin robar a nuestro propio hijo, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si no logramos cortar las tendencias negativas persistentes y los malos hábitos, que son como el curso principal de un río, no podremos evitar actuar en contra del Dharma. Por ello, sin poner armas en las manos de nuestros enemigos, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si no nos libramos de las constantes olas de la distracción, no podremos lograr estabilidad. Así pues, si podemos hacer lo que queramos, no elijamos el samsara y practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si no recibimos las bendiciones del maestro, como la primavera que calienta el suelo y las aguas, no podremos ser introducidos a la verdadera naturaleza de la mente. Si disponemos de un atajo similar, no emprendamos un gran rodeo y practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si no somos capaces de permanecer en el retiro en la soledad de la naturaleza, que es como el verano en un lugar exuberante donde crecen las flores, no habrá modo de que emerjan las buenas cualidades. Así pues, si nos hallamos en la cumbre de la montaña, no descendamos a merodear por los pueblos oscuros y practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si no nos alejamos del anhelo de los placeres, que es cual espíritu que atrae el infortunio a nuestro hogar, jamás pondremos fin a nuestra actividad de sufrimiento. Sin hacer ofrendas a esos espíritus ávidos como si fueran nuestra deidad personal, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si no cultivamos la plena atención, como un vigía a la entrada de una fortaleza, no podremos poner fin al movimiento de la ilusión. Si sabemos a ciencia cierta que el ladrón va a venir, no dejemos el pestillo de nuestra puerta abierto y practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si no reconocemos nuestra verdadera naturaleza, que es tan inmutable como el cielo, no podremos resolver definitivamente las dudas sobre la visión. Así pues, sin dejarnos encadenar por la mera teoría, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si no contemplamos directamente la conciencia primordial —cual cristal inmaculado—, no podremos trascender la meditación intencional. De éste modo, si ya disponemos de un amigo fiel, no nos lancemos a la búsqueda de nuevas compañías y practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
Si somos incapaces de reconocer la «mente ordinaria» —como un viejo amigo—, todo lo que hagamos sólo contribuirá a aumentar nuestra confusión. Sin buscar a tientas con los ojos cerrados, practiquemos sinceramente el Dharma supremo.
En resumen, si no abandonamos las preocupaciones de esta vida, no habrá modo de poner en práctica las sagradas enseñanzas en el momento de la muerte. Habiendo resuelto, pues, ser bondadosos para con nosotros mismos, que todas nuestras actividades se encaminen hacia el Dharma. Que podamos permanecer libres de las visiones erróneas hacia el Lama que nos transmite la enseñanza del Dharma. Que conservemos la fe en el yidam cuando sobrevenga el infortunio. Que podamos seguir practicando nuestra sadhana a pesar de las circunstancias difíciles. Que podamos superar todos los obstáculos que nos impiden obtener la realización.
Todas las actividades tienen tan poco sentido como ir a dar un paseo por el desierto. Todos los esfuerzos sólo contribuyen al endurecimiento de nuestro carácter. Todos nuestros pensamientos no hacen sino añadir confusión a la confusión. Todo lo que las personas ordinarias toman por religión sólo es causa de mayor esclavitud. No sacaremos nada del exceso de actividad; no tiene sentido pensar demasiado; y no hay tiempo para que se cumplan nuestras expectativas. Habiendo desechado todo eso, que podamos meditar de acuerdo a las instrucciones orales.
Si deseamos emprender alguna acción, pongamos por testigos al Buda y las enseñanzas.Si deseamos hacer algo, mezclemos nuestro continuo mental con el Dharma. Si queremos obtener algo, tomemos como ejemplo las vidas de los maestros del pasado.¿Qué sentido tiene intentar algo diferente?
¡Niños consentidos!, liberémonos de las ocho preocupaciones mundanas y adoptemos una posición humilde porque estar satisfechos equivale a poseer un tesoro. ¡Que las bendiciones del Maestro penetren en todos nosotros! ¡Que nuestra realización sea tan vasta como el cielo! ¡Que podamos alcanzar el reino de Samantabhadra!


Escrito por Jigdral Yeshe Dorje para su propio uso, condensando el significado esencial de las palabras vajra de los grandes maestros del pasado.


Tuesday, June 24, 2014

El Linaje de Esencia Materna: Khyungchen Aro Lingma

por Ngak’chang Rinpoche
Aro Lingma
Aro Lingma

El Budismo Tibetano se conoce en Occidente principalmente en términos de vida monástica. Al respecto a la sangha monástica, cabe destacar que la enseñanza de las escuelas de budismo tibetano y Bön son accesibles generalmente mediante monjes. Solo una pequeña minoría de Budistas Occidentales siguen a Lamas tibetanos que sean monjas. En la actualidad la única monja tibetana que enseña en Occidente es Khandro Rinpoche, un Lama femenino de la Escuela Kagyü. El predominio masculino en la cultura espiritual de Tibet parece ser mayoría hasta donde las personas saben. Sin embargo no es enteramente inadecuado considerar que la cultura espiritual dominante de Tibet, no transmite el mismo dinamismo espiritual que el transmitido por la óptica femenina y la de los muy pequeños linajes familiares que han existido, en los cuales fueron mujeres quienes lideraban en lo espiritual.
Contrariamente a la impresión cultural manifiesta, había muchas mujeres en Tibet que eran maestras del nivel más profundo, y muchas de ellas tuvieron numerosos discípulos varones entre los altísimos dignatarios monásticos. Algunas practicaban como monjas ordenadas, pero muchas otras practicaban como Ngakmas y yoginis laicas ordenadas. Los Ngakma y Ngakpa (su equivalente masculino) estaban ordenados en la sangha tántrica Ngakphang y solían vivir como parejas casadas. Tanto las Ngakma como las yoginis laicas habitan en los países del Himalaya que rodean al Tibet; pero no es simple o fácil conocerlas, o incluso verlas.
Aparte de las muchas mujeres practicantes y maestras individuales en Tibet, también existían pequeños linajes paralelamente a los más importantes linajes Nyingma. Estos eran los linajes menores de los recluídos en las montañas, tanto de varones como de mujeres; y también, ocultos linajes femeninos que han pasado sus enseñanzas a través de sus hijos más que mediante las líneas de encarnación. El Linaje de Esencia Materna es uno de estos linajes de enseñanza y práctica. El Linaje de Esencia Materna es primariamente un linaje de mujeres muy extraordinarias, de sabiduría no convencional, que han vivido en retiro solitario o casadas. Fueron errantes yoginis Nyingma, y con sus parejas vivieron en comunidades como el Aro Gar, donde el Linaje de Esencia Materna fue difundido. El Linaje de Esencia Materna pasó inicialmente desde la tía a la sobrina, y luego desde la madre a la hija. Con esta hija, comenzó la línea directa de hijas, línea que se destinó a continuarse mediante una sucesión de mujeres, pero debido al cúmulo de circunstancias y la intervención de la invasión China, la línea de sangre se interrumpió. La hija era una Visionaria extraordinaria con el nombre de Aro Lingma, quien transmitió sus enseñanzas a un pequeño grupo de hombres y mujeres que se reunieron a su alrededor en la fase final de su vida. De entre este pequeño grupo de no más de cien discípulos, hubo un predominante número de yoginis realizadas, nueve de las cuales tuvieron notables capacidades yógicas. A-yé Khandro y A-shé Khandro en particular, manifestaron poderes yógicos tales como telepatía, clarividencia y capacidad de conversar con animales y seres de otras dimensiones.
Aro Lingma era un gTértön de visión pura, es decir un descubridor de tesoros espirituales. Recibió varios ciclos de prácticas directamente de Yeshé Tsogyel, el Buddha femenino y consorte de Padmasambhava. Estas prácticas eran únicas y extraordinarias, ya que se practica con las formas de un Ser Consciente (deidad de meditación) que eran todas las manifestaciones de Padmasambhava y Yeshé Tsogyel. Junto con estas prácticas estaban los métodos de las tres series del Dzogchen y sus prácticas psico-físicas subordinadas. Aro Lingma recibió indicaciones de su madre respecto de realizar estas prácticas en secreto, y solamente enseñarlas a su hija. Esto significó que sería su hija quien transmitiría estas enseñanzas al mundo.
Desafortunadamente, debido a circunstancias no auspiciosas, Aro Lingma dió nacimiento a un hijo, y la línea de sangre se rompió. Su sang-yab (esposo espiritual) murió, y ella nunca tomó otro consorte. Su madre le había aconsejado que debería tener un único sang-yab. También le indicó que debería tener únicamente un niño; de otra manera su vida se acortaría apreciablemente, y así tendría poco tiempo para asegurar el entrenamiento espiritual de su hija. El sang-yab, ’a-Shul Pema Legden, era un anciano lama. Murió mientras Aro Lingma era todavía bastante joven, y antes que hubiese nacido su hija. Esto podría haber significado que los ciclos de enseñanza Visionaria de Aro Lingma casi desapareciesen del mundo, pero mediante su poder yógico fue capaz de concebir poco tiempo antes de la muerte de ’a-Shul Pema Legden.
El hijo de Aro Lingma fue llamado Aro Yeshé, y dejó instrucciones de que las prácticas visionarias que él daría se llamarían Aro gTér. Durante su niñez, Aro Yeshé se mantuvo alejado de otros jóvenes y de los hombres en general. Fue auxiliado luego de la muerte de su madre, por cinco yoginis que ella había elegido para asistirlo en su educación. Sus amigos de la niñez fueron dos hermanas llamadas A-yé Khandro y A-shé Khandro quienes luego llegarían a ser sus sang-yum. Estas dos niñas fueron sus dos primeras discípulos a quienes transmitió el Aro gTér, y ellas fueron quienes realmente pasaron las enseñanzas a los otros discípulos de Aro Lingma. El propio Aro Yeshé muy rara vez enseñó porque la transmisión se veia tanto más poderosa si se recibía de mujeres.

Aro Yeshé
Aro Yeshé

Desde la muerte de Aro Lingma, la tradición fue continuada por un sostenedor de linaje masculino, apoyado por su asociación con dos poderosas mujeres. Esto llegó a ser llamado la línea indirecta del hijo. Se llamó indirecta porque vino mediante un sostenedor de linaje masculino, y en esta tradición, los practicantes varones tienen bendiciones del linaje menos poderosas. Hay sin embargo una predicción, que la línea directa de hija resurgirá con mayor poder si suficientes mujeres alcanzan realización con los métodos visionarios del Linaje de Esencia Materna.



Saturday, May 11, 2013

La práctica del Dzogchen en la vida cotidiana




por Dilgo Khyentse Rinpoche


La práctica cotidiana del dzogchen consiste en cultivar simplemente una plena aceptación carente de preocupación y una apertura sin límite ante todas las circunstancias. Debemos comprender que la apertura es el campo de juego de las emociones y relacionarnos con nuestro prójimo sin artificialidad, manipulación ni estrategias.

Tenemos que experimentarlo todo completamente, sin tratar de escondernos dentro de nosotros mismos como la marmota que se oculta en su madriguera. Esta práctica libera una energía tremenda que, por lo general, se ve constreñida porque intentamos mantener puntos de referencia fijos. Los puntos de referencia son el proceso que utilizamos para alejarnos de la experiencia directa de la vida cotidiana.

Al principio, el intento de permanecer presentes en el momento puede provocar cierto temor. Pero, si damos la bienvenida a la sensación de temor con plena apertura, atravesaremos ese obstáculo creado por nuestras pautas emocionales habituales.

Cuando llevamos a cabo la práctica de descubrimiento del espacio, debemos experimentar un sentimiento de plena apertura hacia todo el universo. Tenemos que abrirnos con absoluta simplicidad y desnudez mental. Ésta es la poderosa aunque ordinaria práctica de dejar caer nuestra máscara de autoprotección.

En la meditación, no tenemos que establecer división alguna entre la percepción y el campo de percepción. No debemos parecernos al gato que acecha a un ratón. Debemos comprender que el objetivo de la meditación no es sumergirnos “profundamente” en nuestro interior ni retirarnos del mundo. La práctica es libre, carente de conceptos, sin introspección ni concentración.

El vasto espacio sin origen de la luminosa sabiduría espontánea es la base del ser y el principio y el final de la confusión. La presencia de la sabiduría en el estado primordial carece de predilección por la iluminación o la no-iluminación. La base del ser —también conocida como la mente pura original— es la fuente de la que emergen todos los fenómenos. También recibe el nombre de la Gran Madre, ya que es la matriz potencial donde todas las cosas aparecen y se disuelven en su perfección natural y espontaneidad absoluta.

Todos los fenómenos son completamente claros y lúcidos. El universo es apertura sin obstrucción. Todas las cosas están interpenetradas.

Para ver todas las cosas en su desnudez, con claridad y sin oscurecimientos, no hay nada que alcanzar o realizar. La naturaleza de los fenómenos aparece naturalmente y se halla espontáneamente presente en la conciencia que trasciende el tiempo. Todo es naturalmente perfecto tal como es. Todos los fenómenos emergen, de manera única, como parte de una pauta en continua transformación. Esa pauta vibra plena de sentido y significado a cada instante, pero no podemos apegarnos a su significado más allá del momento en que se presenta.

Ésta es la danza de los cinco elementos donde la materia es un símbolo de la energía, la energía un símbolo de la vacuidad y nosotros mismos un símbolo de nuestra propia iluminación. Sin necesidad de esfuerzo ni de práctica en absoluto, la liberación o la iluminación está ya con nosotros.

La práctica del dzogchen es la misma vida cotidiana. Puesto que no existe un estado inferior, no hay necesidad alguna de comportarse de un modo especial o ni de alcanzar nada por encima o más allá de lo que ya somos realmente. No debemos cultivar ningún sentimiento de esfuerzo por lograr alguna “meta extraordinaria” o un estado “superior”.

Esforzarse por alcanzar ese estado es una neurosis que sólo nos condiciona más y obstruye el libre flujo de la mente. También debemos evitar pensar en nosotros mismos como personas carentes de valor, puesto que nuestra verdadera naturaleza es naturalmente libre y no condicionada. Estamos intrínsecamente iluminados y, en consecuencia, no carecemos de nada.

Cuando abordamos la práctica de la meditación, tenemos que hacerlo de manera tan natural como comer, respirar o defecar. No tenemos que convertirla en un acontecimiento especial o formal, lleno de seriedad y solemnidad. Debemos comprender que la meditación está más allá del esfuerzo, la práctica, los objetivos, las metas y la dualidad entre liberación y no-liberación. Nuestra meditación siempre es perfecta. No hay necesidad alguna de corregir nada. Puesto que todo lo que surge es el juego de mente, no existe la meditación incorrecta, ni necesidad alguna de juzgar los pensamientos como buenos o malos respectivamente.

Por lo tanto, debemos sentarnos simplemente, permaneciendo sencillamente en nuestro propio lugar y en nuestra propia condición tal cual es, sin pensar que estamos “meditando”. Nuestra práctica debe carecer de esfuerzo, de tensión, de cualquier intento de control o manipulación para intentar que sea más “apacible”.

Si descubrimos que estamos alterándonos del modo antes descrito, sencillamente dejamos de meditar y descansamos y nos relajamos un rato. Luego, reanudamos nuestra meditación. Si tenemos “experiencias interesantes” durante la meditación o después de ella, debemos evitar convertirlas en algo especial. Perder el tiempo pensando en esa clase de experiencias es una mera distracción y un modo infalible de perder la naturalidad. Esas experiencias sólo son signos de la práctica y deben ser consideradas como eventos pasajeros. No debemos intentar repetirlas porque eso sólo sirve para distorsionar la espontaneidad natural de la mente.

Todos los fenómenos son atemporales y completamente nuevos o frescos, absolutamente únicos y completamente libres de los conceptos de pasado, presente y futuro.

El continuo flujo de nuevos descubrimientos, revelaciones e inspiraciones que emerge a cada momento es la manifestación de nuestra propia claridad. Debemos aprender a ver nuestra vida cotidiana como un mandala o como el ornamento luminoso de las experiencias que irradian espontáneamente de la naturaleza vacía de nuestro ser. Los elementos que forman nuestro mandala son los objetos cotidianos de nuestra experiencia moviéndose en la danza o el juego del universo. Gracias a ese simbolismo, el maestro interior revela el significado profundo y último del ser. Por lo tanto, debemos ser naturales y espontáneos, aceptándolo todo y aprendiendo de todo. Eso nos permitirá percibir el lado irónico y divertido de muchos acontecimientos que, por lo general, nos irritan.

La meditación nos permite ver a través de la ilusión del pasado, el presente y el futuro, con lo que nuestra experiencia deviene la continuidad del ahora. El pasado sólo es un recuerdo poco fiable sostenido en el presente. El futuro sólo es la proyección de nuestras concepciones presentes. El presente mismo se desvanece tan pronto como tratamos de asirlo. Entonces, ¿por qué molestarnos en tratar de dar consistencia a la ilusión?

Tenemos que liberarnos de nuestros recuerdos y de todos los prejuicios acerca de qué es la meditación. Cada instante de meditación es completamente único y pleno de potencialidad. En ese momento, no podemos juzgar nuestra meditación en términos de experiencia pasada ni de secas teorías o retóricas vacías.

La mera inmersión en la meditación en el momento presente, con todo nuestro ser, libres de dudas, aburrimiento y excitación, es la iluminación.




Thursday, August 09, 2012

Entrevista a Lama Tulku Lobsang

Médico Tibetano

--Cuando un paciente viene a su consulta, ¿cómo descubre cuál es su enfermedad?
--Mirando cómo se mueve, su postura, la forma de mirar. No hace falta que me hable ni me explique qué le pasa. Un doctor de medicina tibetana experimentado, solo con que el paciente se le acerque a unos 10 metros, puede saber qué dolencia sufre.

--Pero también escucha los pulsos.
--Así obtengo la información que necesito de la salud del enfermo. Con la lectura del ritmo de los pulsos se pueden diagnosticar un 95% de las enfermedades, incluso psicológicas. La información que dan es rigurosa como la de un ordenador. Pero leerlos requiere mucha experiencia.

--Y después, ¿cómo cura?
--Con las manos, la mirada, y preparados de plantas y minerales.

--Según la medicina tibetana, ¿cuál es el origen de las enfermedades?
--Nuestra ignorancia.

--Pues perdone la mía, pero, ¿qué entiende usted por ignorancia?
--No saber que no sabes. No ver con claridad. Cuando ves con claridad, no tienes que pensar. Cuando no ves claramente, pones en marcha el pensamiento. Y cuanto más pensamos, más ignorantes somos y más confusión creamos.

--¿Cómo puedo serlo menos?
--Le daré un método muy simple: practicando la compasión. Es la manera más fácil de reducir tus pensamientos. Y el amor. Si quieres a una persona de verdad, es decir, si no la quieres solo para ti, aumenta tu compasión.

--¿Qué problemas ve en Occidente?
--El miedo. El miedo es el asesino del corazón humano.

--¿Por qué?
--Porque con miedo es imposible ser feliz, y hacer felices a los otros.

--¿Cómo afrontar el miedo?
--Con aceptación. El miedo es resistencia a lo desconocido.

--Y como médico, ¿en qué parte del cuerpo ve más problemas?
--En la columna, en la parte baja de la columna: os sentáis demasiado tiempo en la misma postura. Vitalmente, tenéis demasiada rigidez.

--Tenemos muchos problemas.
--Creemos que tenemos muchos problemas, pero en realidad nuestro problema es que no los tenemos.

--¿Qué quiere decir?
--Que nos hemos acostumbrado a un nivel de necesidades básicas cubiertas, de modo que cualquier pequeña contrariedad nos parece un problema. Entonces, activamos la mente y empezamos a darle vueltas y más vueltas sin solucionarlo.

--¿Alguna recomendación?
--Si el problema tiene solución, ya no es un problema. Si no, tampoco.

--¿Y para el estrés?
--Para evitarlo, lo mejor es estar loco.

--¿...?
--Es una broma. No, no tan broma. Me refiero a ser o parecer normal por fuera, y por dentro estar loco: es la mejor manera de vivir.

--¿Qué relación tiene usted con su mente?
--Soy una persona normal, o sea que a menudo pienso. Pero tengo entrenada la mente. Eso quiere decir que no sigo a mis pensamientos. Ellos vienen, pero no afectan ni a mi mente ni a mi corazón.

--Usted se ríe a menudo.
--Cuando alguien ríe, nos abre su corazón. Si no abres tu corazón, es imposible tener sentido del humor. Cuando reímos, todo es claro. Es el lenguaje más poderoso: nos conecta a unos con otros directamente.

--También acaba de editar un CD de Mantras con una base electrónica, para el público occidental.
--La música, los Mantras y la energía del cuerpo son lo mismo. Como la risa, la música es un gran canal para conectar con el otro. A través de ella, podemos abrirnos y transformarnos: así la usamos en nuestra tradición.

--¿Qué le gustaría ser de mayor?
--Me gustaría estar preparado para la muerte.

--¿Y nada más?
--El resto no importa. La muerte es lo más importante de la vida. Creo que ya estoy preparado. Pero antes de la muerte, debemos ocuparnos de la vida. Cada momento es único. Si damos sentido a nuestra vida, llegaremos a la muerte con paz interior.

--Aquí vivimos de espaldas a la muerte.
--Mantenéis la muerte en secreto. Hasta que llegará un día de vuestra vida en que ya no será un secreto: no os podréis esconder.

--Y la vida, ¿qué sentido tiene?
--La vida tiene sentido, y no. Depende de quién seas. Si realmente vives tu vida, entonces la vida tiene sentido. Todos tenemos vida, pero no todo el mundo la vive. Todos tenemos derecho a ser felices, pero tenemos que ejercer ese derecho. Si no, la vida no tiene sentido.

Thursday, July 05, 2012

Entrevista a Sogyal Rinpoche

extraída de La Contra de la Vanguardia del 9/05/2005.


¿Por qué interesa tanto el budismo en Occidente?
Porque los occidentales no son tontos, claro.
¿Y qué vemos en el budismo?
Ustedes han visto ya cuánto sufrimiento mental padecen, y están descubriendo que el budismo puede ayudarles.
¿Sufrimiento mental?
Depresión, neurosis, infelicidad… ¿Por qué? ¿Por qué, si disponen de tanta riqueza, avances, tecnología, confort…?
Quizá porque todavía queremos más.
Vivirás en el mejor sobreático del mejor edificio sobre Central Park… y te tirarás por la ventana. ¿Por qué? Porque la felicidad sólo está en la mente. Todo está en los pensamientos. ¡Es la mente la que crea el mundo!
¿Mi felicidad depende de mi mente?
Sí: sufrimiento y felicidad son creaciones mentales. Por eso la enseñanza principal del budismo es ésta: “¡Domestica tu mente!”.
¿Y en qué consiste eso?
En conquistar la mente: el budismo enseña a entrenarla para aplacar emociones negativas, angustia, descontento, infelicidad…
¿Sufrimiento, en suma?
Sí. Entrenando la mente, es posible llegar al extremo de que cualquier suceso deje de parecerte adverso… para ser una bendición.
¿Hasta ese punto? ¿Cómo conseguir eso?
A mí me ayudó esta frase que leí hace 30 años: “El agua, si no la remueves, se vuelve clara”. Pues bien, la mente es como el agua.
No hay que removerla.
La enturbian los pensamientos. Una mente calma es un cielo azul: los pensamientos son las nubes que lo tapan. ¡No te identifiques con esas nubes, y busca ver el cielo!
Difícil: la vida es complicada y hay que darle tantas vueltas al coco…
¿Sí? “Todos los problemas del ser humano derivan de su incapacidad de sentarse solo en una habitación”, escribió Pascal…
Pero consuela tanto estar distraídos…
Nos distraemos de nosotros mismos con pensamientos: son astucias del ego que nos apartan de nuestra esencia, son falsas visiones a las que nos aferramos, nos apegamos.
¿Tanto nos autoengañamos?Escuche este cuento que narró Buda… Un mercader tenía una bella esposa y un hijo pequeño. La esposa enfermó y falleció, y el mercader cifró toda su felicidad en ese niño. Mientras estaba en un viaje, unos bandidos asolaron la aldea y se llevaron al niño. A su regreso, el mercader vio un cuerpo de niño calcinado y lo tomó por el de su hijo.
Pobre hombre, cuánta desgracia…
Practicó una ceremonia de cremación del hijo, y conservó las cenizas en una bolsita de seda. Trabajaba, comía y dormía aferrado a la bolsa y a su desesperación, llorando…
Comprensible…
Un día su hijo escapó de los bandidos y llamó a la puerta del padre. Era medianoche y el padre sollozaba junto a las cenizas. “¡Soy yo, papá!”, gritó el hijo. El padre pensó que alguien le gastaba una broma cruel, y no abrió. El hijo llamó cien veces, inútilmente,hasta que se fue. ¡Nunca volvieron a verse!
Ya veo: nos apegamos a nuestra verdad…
… y no sabemos dar la bienvenida a la verdad en persona cuando llama a la puerta.
Pues ayúdeme a estar abierto y alegre.
Cada vez que vea o hable con otra persona, piense que esa persona es usted.
Buen ejercicio… Y difícil.
Entrene su mente en eso. Verá qué bien.
¿Y si yo me odio? Odiaré a todos, pues.
Haga este ejercicio: inspire, y a cada inspiración imagine que recoge usted todo el dolor, desgracia, angustia y sufrimiento de los otros; y espire, y a cada espiración difunda hacia los otros bondad, consuelo, amor.
¡Se supone que el que estaba mal era yo!
Precisamente: tus males derivan de preocuparte tanto de ti mismo, del yo, yo, yo…
Pero si estoy sufriendo yo…
Yo, yo… ¡Ábrete al sufrimiento de los otros!: eso es la compasión. Y empieza a meditar: quieto, concéntrate en tu respiración, obsérvala, eso sosegará tu mente. La práctica de la meditación conduce a la paz interna.
La panacea, lo que todos buscamos…
Lo que te digo no es cuestión de fe: te bastará con probarlo y saborearlo por ti mismo.
¿Qué tipo de paz interna es esa?
La falacia del ego se disuelve, las emociones negativas pasan… Eso es la sabiduría: como la compasión, está también dentro de ti.
¿Basta con ponerse a meditar?
Poquito a poco… Pero si lo intentas, te llenará de tanta alegría y fuerza que querrás seguir. Hoy los estudios médicos ya han probado los múltiples beneficios psicosomáticos de la meditación (sabiduría) y del amor (compasión): el ritmo cardíaco se equilibra, el sistema inmunológico se refuerza…
Entonces el Dalai Lama estará perfecto…
El Dalai Lama es un hombre bueno, y verle estimula a la humanidad a intentarlo.
La humanidad insiste en la barbarie, Occidente en especial: ¡no somos tan inteligentes!
Sí, sí lo sois, pero sucede que aún ponéis la inteligencia al servicio de la ignorancia.
¿Qué ignoro?
Que puedes tomar la decisión de ser feliz.
Pero hay dolor, sufrimientos, heridas…
Sí, pero no seas ignorante: ¡no te dejes engañar por todo eso, no te identifiques con eso! Ésa es una visión errónea, ignorante.
No es nada fácil.
Ya: si hace mucho que no te duchas, al hacerlo saldrá mucha mugre y te asustarás. Si perseveras, el agua saldrá limpia. Persevera.
Ustedes no le piden nada a Dios, veo…
A la sabiduría y a la compasión que palpitan dentro de ti podrías llamarlas Dios.
¿La humanidad será divina un día?
Un día, dentro de muchos eones…

Tuesday, August 30, 2011

La compasión consiste en dar posibilidades

por Yangsi Kalu Rinpoche

Algunos creen que cuando hablamos de compasión deberíamos ser suaves como una mariposa; o que hablar de amor y compasión significa que debemos regalar todo lo que tenemos.
Por ejemplo, vemos un mendigo y pensamos que debemos darle todo el dinero que llevamos. Digamos que tenemos 20 dólares y que se los damos al mendigo. No sabemos qué va a hacer con el dinero. Digamos que lo usa para comprar alcohol o drogas, se bebe el alcohol o consume las drogas y luego sigue siendo sólo un mendigo en la calle. Así que al final ni nosotros tenemos nuestros 20 dólares ni tampoco los tiene el mendigo. Sólo hemos creado dos mendigos. Hemos practicado la compasión estúpida y no hemos creado posibilidades.
Compasión significa actuar con habilidad para crear posibilidades positivas.

Monday, November 08, 2010

Libérate del Apego a las experiencias

Verso de Consejo de Padampa Sangye

Con comentario de Dilgo Khyentse Rinpoche



"El deseo y el odio aparecen

Pero como los pájaros en su vuelo, no dejan rastro;

Pueblo de Tingri, en Meditación,

Libérate del apego a las experiencias."



Hablando en general sentimos apego hacia nuestra familia, nuestras pertenencias y nuestra posición, y aversión hacia cualquier persona que intente amenazarnos. Intenta no prestar atención a esos objetos externos y examina la mente que los identifica como deseables u odiosos. ¿Tienen forma, color, sustancia u ámbito tu deseo o tu odio? Si no es así, ¿porqué razón caes tan fácilmente bajo el poder de tales sentimientos? Por que no sabes como liberarlos. Si dejas que tus pensamientos y sentimientos surjan y se disuelvan por sí mismos, pasarán por tu mente del mismo modo que un pájaro cruza el cielo, sin dejar ningún rastro.



Esto se aplica no sólo al apego y al odio, sino también a las experiencias de meditación como el gozo, la claridad y la ausencia de pensamiento. Estas experiencias vienen con la perseverancia de la práctica y son la expresión de la inherente creatividad de la mente. Aparecen como el arco iris, formadas como los rayos de sol que irrumpen en una cortina de lluvia; y sentirnos apegadas a ellas es tan inútil como perseguir un arco iris con la esperanza de usarlo como chaqueta. Simplemente, deja que tus pensamientos y experiencias vengan y se vayan otra vez, sin agarrarte a ellos.



Monday, August 23, 2010

Mapas de la realidad

Texto extraído de “Spectrum of Ecstasy” por Nagkchang Rinpoche y Khandro Dechen.


“Las líneas de las conexiones y asociaciones con el conocimiento pasado son importantes en sentido relativo, pero nosotros permitimos que ese proceso domine todo lo demás, e imponemos sistemas de categorización en nuestra experiencia. Verás, siempre hay un proceso abstracto que se está sucediendo y en algunos casos es útil y en otros no. La abstracción es útil cuando estamos armando un mapa de un área –no es posible poner cada árbol y piedra dentro del mapa, o el mapa sería tan grande como el área que estamos tratando de llevar al mapa. Así que es abstracto. Estos mapas son valiosos, pero si creemos en ellos demasiado –especialmente mapas de “vida” o “experiencia” – entonces corremos el riesgo de descreer de la realidad cuando entra en conflicto con el mapa.
Incluso en los círculos budistas la gente hace esto. La realidad está definida por textos, y los textos fueron escritos en la prosa arcaica de una cultura extranjera. Tal vez algunas personas puedan leer estos mapas… tal vez algunos lamas tibetanos puedan leer estos mapas… ¿pero que pasa si los mapas se vuelven poco o nada comunicativos? ¿Qué ocurre si uno nunca visita los lugares a los que el mapa hace referencia? ¿ que pasa entonces? Este es un punto difícil ¿cierto? Incluso en términos de salud psicológica, necesitamos permanecer abiertos para re-dibujar continuamente nuestros mapas de la realidad acorde con lo que realmente está allí. Tal vez el Monte Meru no esté realmente ahí.
Para ser practicantes reales tenemos que estar continuamente abiertos a comparar el mapa con el paisaje real de la experiencia que encontramos en nuestra práctica sentada. En términos espirituales, el mapa y la falta de éste, o el mapa y el territorio sin marcar son no duales. Son simplemente forma y vacuidad”.

Wednesday, August 11, 2010

El dolor y la no-esperanza por Chögyam Trungpa Rinpoche

extracto del libro "El juego de la ilusión" del mismo autor.




El dolor es habitualmente muy serio. El dolor es habitualmente algo de lo que no se habla. No es que sea difícil describirlo, sino que no queremos describirlo. Desde ese punto de vista, el dolor es sinónimo de ego. Ego es dolor, y dolor es ego. Dolor es neurosis.
Dolor, o ego, es algo de lo que no se habla. Es un secreto enorme. Es un secreto tal, que no tenemos siquiera que nombrarlo. Podemos meramente hacer solo una referencia a ello y nuestro colega o amigo sabrá de lo que estamos hablando. Podrías decir, “Hoy ha sido un día muy pesado” Tu amigo nunca preguntará, “¿un día muy pesado de qué?”. Se entiende. Es una comunicación mística.
Sea cuando sea que la posibilidad de que esa clase de comunicación se presente por si misma, nos apartamos de ella. Vamos bien lejos y luego damos la vuelta. No vamos demasiado lejos. Tal vez asumimos que si fuéramos demasiado lejos, podría ser embarazoso para nuestros colegas o amigo. Pero en realidad sería embarazoso para nosotros (quizás para nuestro amigo o colegas también). El dolor son las innombrables partes privadas que no queremos mencionar. Es un nombre sagrado. Es una versión samsárica de Dios. Su estilo de protección es la duda de no adentrarse en ello tanto como se pueda porque te sientes amenazado por la sensación de adentrarte en ello demasiado.
En realidad no hay peligro en ir demasiado lejos. El peligro, desde el punto de vista del ego, es que si vamos demasiado lejos, podríamos no saber como reensamblarnos a nosotros mismos luego. Es como la rima de las guarderías acerca de Humpty Dumpty: “Todos los caballos del rey y todos los hombres del rey no pudieron poner a Humpty junto otra vez”. No hay esperanza. Cualquiera sea el poder que podamos llamar, el más grande de los grandes poderes que podamos poner juntos, no podemos juntar nuestro ego otra vez una vez que ha sido expuesto. Es imposible, y sabemos eso. Somos tan inteligentes. Hay una indirecta del tantra allí: realmente sabemos como protegernos desde la protección del ego, esa sensación de que hay un enorme esquema allí, aún si es una cosita muy simple que está teniendo lugar. Todo eso es el dolor.
No es tanto la agonía real de tener algo como reumatismo o haber sido heridos psicológicamente por alguien y sentirnos mal acerca de ello. No es esa clase de dolor el que tenemos aquí. Es la experiencia mística fundamental de la “estoidad”, la seidad, y la cualidad de aquello de lo que no se habla -esa cosa acerca de la que no nos hablamos a nosotros mismos, mucho menos a otros. Nunca siquiera pensamos en ello. Eso es el dolor. Y hay una clase de inteligencia allí.
En el caso de Naropa, el quería superar este dolor, y decidió dejar su casa y unirse a un establecimiento monástico para poder así exponerse a sí mismo a merced de los profesores y gurus –así podría rendirse, tomar refugio, abandonar la arrogancia, la confusión, y demás. Pero de acuerdo al ejemplo de la vida de Naropa, solamente exponer el “esto” no es suficiente.
Obviamente en el Oeste, con grupos de encuentro, confesión, psiquiatras, y demás, la gente ha desarrollado la idea de exponer el secreto tanto como se pueda, hablar de tu mente en materia religiosa, social y filosófica de todas las clases. Hay muchas formas de aparente exposición de uno mismo. Particularmente, los desarrollos espirituales, psicológicos y filosóficos que han tomado lugar en este país recientemente han sido marcadamente inteligentes. Pero el asunto es: ¿qué ocurre luego? ¿Deberíamos seguir repitiendo la misma ceremonia de exposición de nuestro ego constantemente, cada día, cada hora, cada semana? Hay un límite de cuantas veces podemos ir a confesión. Repetir la misma cosa una y otra vez en cierto punto se vuelve una droga, la cual da una sensación de alivio, de apertura o de originalidad.
El problema aquí no tiene nada que ver con que la técnica esté mal. Es la actitud la que parece estar mal. A través de los métodos de exponernos a nosotros mismos, queremos deshacernos de la carga de este secreto en nosotros, porque alguien podría reconocerlo y usarlo contra nosotros. Esa es usualmente la lógica. Queremos estar completamente claros y limpios para que nadie pueda atacarnos más.
Ese es un esquema muy listo. Pero interesantemente, algunas veces durante el proceso de esquematizado descubrimos un nuevo esquema. En el proceso de ir más allá de las técnicas y métodos del primer esquema, encontramos otro método, otro esquema. Terminamos bombardeados por toda clase de alternativas, y nunca somos capaces de relacionarnos con ninguna de ellas propiamente. Estamos completamente perdidos.
O bien somos muy serios y honestos y seguimos un método en un estilo muy metódico, similar a los negocios. Nos volvemos profesionales en el concurrir asiduamente a orgías, o profesionales en reuniones de groupies. De ese modo, creamos otra cáscara. La treta original ya no funciona más. La treta de repetir la ceremonia de descubrirnos a nosotros mismos crea otra máscara, una máscara espesa, y una vez más estamos empotrados en la roca. Sucede una y otra vez, y no conseguimos salirnos de ello. Los métodos en sí mismos se vuelven obstáculos. No hay nada que podamos hacer acerca de ello.
El problema parece ser la actitud de que el dolor debería irse, entonces seríamos felices. Esa es nuestra creencia errónea. El dolor nunca se va, y nunca seremos felices. Esa es la verdad del sufrimiento, duhkha satya. El dolor nunca se va; nunca seremos felices. Ahí hay un mantra para ti. Vale la pena repetirlo. Tienes la primera iniciación ahora: tienes un mantra.
No es tanto que el dolor es un obstáculo. Si no más bien, como seguimos, el dolor se vuelve un obstáculo porque queremos deshacernos de ello. Por supuesto al principio podemos no considerar el dolor como un obstáculo. La primera cosa es la estupidez: no realizar el dolor. Luego realizamos el dolor y nos familiarizamos con las caídas conectadas con el dolor. Luego queremos deshacernos de eso. Ese es el segundo velo, considerar el dolor como un obstáculo.
La idea es aprender a vivir con el dolor de acuerdo con la tradición budista de la toma de refugio. Este es uno de los métodos más prominentes y más importantes. Tomar refugio aquí significa renunciar a la esperanza, más que renunciar al miedo. Cuando abandonamos promesas, potenciales, posibilidades, entonces comenzamos a darnos cuenta de que no está la carga de futuros aprisionamientos. Hemos sido completamente liberados, aún de la esperanza, lo cual es una experiencia realmente refrescante. En otras palabras, si aceptamos la carga como verdaderamente cargoso, completamente cargoso, entonces su pesadez deja de existir. Por que es verdaderamente una carga, verdaderamente pesada. Es como identificarse con una pesada roca que está presionándote contra el piso. Si te identificas con la roca, tú no existes. Te vuelves la roca.
Pero eso, también, se vuelve muy engañoso. Una vez que empiezas mirar de ese modo, puedes convertir eso en otra trampa. Creas un engaño tras otro que te aprisiona con la esperanza, hasta que te das cuenta finalmente de que no hay esperanza. Podemos decir por seguro que la esperanza, o una sensación de promesa, es un estorbo en el camino espiritual.
Crear esta clase de esperanza es uno de los rasgos más prominentes del materialismo espiritual. Hay todo tipo de promesas, todo tipo de pruebas. Encontramos la misma aproximación de la del vendedor de autos. O es como alguien haciendo una demostración de un limpiador vacío y diciéndote cuan bien puedes limpiar tu casa si tan solo lo compraras. Si tan solo compras ese limpiador vacío, cuán hermoso sería tu cuarto, completamente libre de suciedad y polvo, hasta la última partícula. Ya sea que sea un vendedor de limpiador vacío o un guru, hallamos el mismo nivel de arte para vender. Por ello es que ambos están incluidos en la misma bolsa de materialistas. Hay tantas promesas involucradas. Tanta esperanza es plantada en tu corazón. Esto es jugar en tu debilidad. Crea más confusión con respecto al dolor. Te olvidas enteramente del dolor y te ves envuelto en la búsqueda de alguna otra cosa. Y eso en sí mismo es dolor. Tratar de suprimir la incredulidad, enfocándote en el creer, tratando de convencerte a ti mismo de que este acercamiento funciona (pensando que convenciéndote a ti mismo es lo que lo hará funcionar) –todo eso es dolor.
Eso es por lo que vamos a pasar a menos que entendamos que el requerimiento básico para andar el camino espiritual es la no-esperanza. La no-esperanza no es lo mismo que la desesperación. Hay una diferencia. El desesperar es pereza, falta de intelecto. Uno no está aún dispuesto a buscar la razón de la desesperación. Es una flojera total. Pero la no-esperanza es muy inteligente. Sigues buscando. Das vuelta página tras página, diciendo, “Eso es desesperanza, eso es desesperanza”. Eres todavía muy vigoroso, esperanzadoramente vigoroso. Todavía estás buscando esperanza, pero cada vez tienes que decir, “¡Oh no, maldición!” La no-esperanza persiste; es muy vigorosa, muy inspiradora. Hace cosquillas a tu mente casi como si hubiera algo que estás a punto de descubrir. Cuando lo descubres, dices, “Ah, ahora encontré la cosa!… Oh no. Es otra vez la misma cosa de siempre”.
Hay un tremendo cambio y excitación en la no-esperanza. Cuando te rindes, cuando entras en completa desesperación con no-esperanza tras no-esperanza, justo antes que la desesperación y la pereza tomen posesión de ti, comienzas a desarrollar un cierto sentido del humor. Desarrollas sentido del humor, y no te vuelves completamente haragán y estúpido.